Encuesta exclusiva - La reforma previsional que nadie compra

Una encuesta exclusiva para PáginaI12 deja en claro que tres de cuatro argentinos se oponen y piensan que no es un cambio sino un ajuste. También se ve el costo político, con un derrumbe de la imagen positiva de Macri.

 

Por Raúl Kollmann. Tres de cada cuatro argentinos rechazan la reforma previsional y una mayoría contundente afirma que perjudica a los jubilados. Al avanzar con una ley tan impopular, el gobierno pagó un costo inédito: la imagen de Mauricio Macri se desplomó nada menos que nueve puntos y los que opinan mal o muy mal del Presidente superan con amplitud a los que tienen una opinión buena o muy buena. Todo el proceso de recorte a los jubilados reafirmó una idea instalada desde hace mucho entre los ciudadanos: siete de cada diez personas creen que Macri gobierna para las clases altas mientras que apenas una de cada diez sostiene que gobierna para todos por igual. Los números son lapidarios para la Casa Rosada, que vive uno de sus peores momentos. La prueba está en que una amplísima mayoría, dos de cada tres, está de acuerdo con los cacerolazos con los que la población protestó contra el gobierno esta semana.

Las conclusiones surgen de una encuesta, exclusiva para PáginaI12, realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que conduce el sociólogo Roberto Bacman. En total se entrevistaron telefónicamente, 1200 ciudadanos de todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico social. El sondeo terminó de procesarse ayer.

“La Ley Previsional aprobada el martes pasado –analiza Bacman– es la que mayor rechazo produce. A tal punto que casi tres de cada cuatro habitantes de nuestro país están profundamente convencidos que esta ley no hará más que perjudicar abiertamente a los pasivos. En síntesis, un abierto rechazo por parte de la sociedad en su conjunto, además de los propios jubilados .Desde el punto de vista ideológico es más que esperable que los pertenecientes al segmento de los opositores se manifiesten abiertamente en contra. Pero sorprende el rechazo que produce entre los independientes (siete de cada diez) y hasta en el propio electorado que optó por Mauricio Macri en el ballotage, donde redondea algo más del 40 por ciento de oposición”.

Para Bacman “una pregunta cae de madura: ¿cuáles son los aspectos más significantes que se constituyen en el ancla principal del rechazo? La respuesta hay que buscarla en la opinión que los argentinos expresan cuándo se les pregunta acerca de los probables motivos que justifican esta ley. Allí lo que se observa es contundente: la gente está convencida que más que una reforma integral al sistema jubilatorio, lo que se ha votado ha sido un verdadero ajuste. De tal modo lo afirman seis de cada diez encuestados. Realmente contundente, en especial porque los ciudadanos piensan que el dinero debe salir de otro lado, no de los jubilados”.

Las consecuencias son palpables. “No quedan dudas que esta ley se aprobó en un clima social crítico y en un contexto de preocupación y rechazo –señala el titular del CEOP–.De uno u otro modo el gobierno quedó atrapado en la telaraña de su propio proyecto: es percibido como el principal responsable y tal situación se traslada a la mayor parte de los indicadores .La popularidad de Mauricio Macri ha recibido un fuerte golpe: ha descendido alrededor de nueve puntos porcentuales en relación a la medición de la primera semana de noviembre, cuando aún festejaba el triunfo en las elecciones legislativas de medio término. Los que ahora opinan mal o muy mal del presidente suman el 54,8 por ciento, en comparación con los que opinan bien o muy bien, que son el 43,4. Es una caída fuertísima respecto de noviembre, cuando los que aprobaban a Macri eran el 52,5 por ciento. Reitero, es la pérdida de nueve puntos.

Por otra parte se reafirma en el imaginario colectivo un pensamiento que ya se vino detectando a lo largo de sus dos años de gestión: ‘este es un gobierno de ricos para los ricos’. Esa opinión, al día de hoy, involucra a alrededor del 70 por ciento de los argentinos, y es otro de los factores que influyen notoriamente en la conformación del humor social adverso”.

El ambiente desfavorable para la Casa Rosada se verificó en los cacerolazos. El Ejecutivo trató de dejar instalada la idea de que las protestas contra la reforma previsional eran propias de violentos, pero el mismo lunes a la noche ya hubo ruidazos en una cantidad enorme de barrios. Y lo propio ocurrió el martes. Es decir que la gente pasó por encima del ocultamiento de los grandes medios y la jugarreta oficial de asimilar protesta con violencia. En la encuesta del CEOP nada menos que el 65,9 por ciento de los consultados dijeron estar de acuerdo con los cacerolazos y apenas el 32,1 en contra. Este último dato evidencia que también parte de los votantes de Cambiemos están a favor de los cacerolazos, algo que se percibió a partir de la intensidad que tuvo el movimiento espontáneo en la Ciudad de Buenos Aires, el lugar donde el oficialismo juega de local.

Parece cantado que el Gobierno estudió en sus focus groups lo que estaba pasando y decidió centrar su discurso únicamente en la violencia de Plaza Congreso. Ni siquiera esa parte del mensaje entró plenamente. Cuando el CEOP preguntó sobre la responsabilidad en los hechos de violencia, el 53 por ciento se la adjudicó a las fuerzas de seguridad y el 44 por ciento a la violencia de los manifestantes.

Todos los datos de la encuesta exhiben que una amplia mayoría está indignada con el recorte a los jubilados. Y todo se mira desde ese prisma. La administración Macri consideró que la buena elección de octubre lo habilitaba para avanzar con reformas pedidas por el FMI y los grandes empresarios. Sin embargo, por lo que se ve en el trabajo del CEOP –y en otras encuestas que manejan en la propia Casa Rosada– el costo es muy alto. Altísimo.

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

Fuente: Página 12