15Diciembre2017

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La oposición en San Luis con la estrategia del “macrismo recargado”: “Los corruptos son los otros”

Con un notorio apoyo mediático, la “oposición” recurre a una vieja estrategia del neoliberalismo: “los corruptos son los otros”.

Como si fuera una novedad en las estrategias de manipulación, los dirigentes de la oposición en San Luis, principalmente los referentes más cercanos al macrismo dentro de la Alianza Avanzar-Cambiemos por San Luis, tomaron el tema “corrupción” para bombardear la gestión de los Rodríguez Saá.

Sin embargo, por más vieja que sea, la “estrategia” usada a destajo en la actual campaña electoral sigue dando resultados. No solo por el notorio amparo mediático que tienen los dirigentes de Cambiemos, sino porque la misma sociedad sanluiseña parece ahora más predispuesta a “creerles”.

Pero también porque el propio oficialismo les deja “servidas en bandeja” más de una causa. Por ejemplo, los 80 millones que el gobierno de Alberto Rodríguez Saá habría donado a una fundación que preside, casualmente, su hermano Adolfo Rodríguez Saá; como también el uso indiscriminado de los bienes del estado para la propaganda política y la “dependencia” de la Justicia al poder político, entre otros tantos “hechos” que tienen suficiente “asidero” para que los medios pagados por Cambiemos se hagan más de una fiesta.

Así, prácticamente toda la campaña de Cambiemos, con su líder a la palestra, Claudio Poggi, se basó en los presuntos actos de corrupción de la gestión de Alberto Rodríguez Saá, como también en las falencias de los servicios prioritarios, como Salud, Educación y Seguridad. Todo, contrarrestado con los “gastos” en obras faraónicas, como La Pedrera, por mencionar la última de las “excentricidades” del gobernador.

Incluso, las “denuncias” -que durante años hicieron en soledad los medios locales independientes, prácticamente gritando en medio del desierto- que difunden sitios web recientemente creados por la “oposición” por primera vez tienen resonancia mediática a nivel nacional. Hasta estuvo en San Luis el controvertido periodista Jorge Lanata, ex “enemigo” del grupo Clarín y ahora el “mejor empleado” del multimedios.

Hasta ahí, una campaña basada en una vieja estrategia (ya denunciada y expuesta hasta el hartazgo en el país desde mediados del siglo pasado) pero que, en principio, está dando resultados más que deseados.

Pero, por otro lado, la estrategia “los corruptos son los otros” padece en San Luis de las mismas “dolencias” que en el resto del país. Y esto se puede comprobar analizando una serie de datos tan reales como los que denuncia la “oposición”:

1) Poggi formó parte de los gobiernos de los Rodríguez Saá por más de 25 años. Fue jefe de Gabinete y gobernador. En ese sentido, le caben las mismas denuncias por corrupción e irregularidades que ahora denuncia desde la oposición.

2) Las mismas “mañas” que Cambiemos San Luis denuncia públicamente sobre el uso de bienes del estado para propaganda política, las utiliza el gobierno de Mauricio Macri a nivel nacional y, muy especialmente, en la provincia de Buenos Aires.

3) El actual gobierno nacional está tan salpicado por actos de corrupción, como los que denuncian contra la anterior gobierno. Tema al que le “esquivan” los dirigentes de Cambiemos de San Luis.

4) Los “opositores” de siempre, es decir, los referentes del radicalismo habían acusado a Poggi de gravísimos delitos, además de “corrupción” lo imputaron por “delitos de lesa humanidad”. Ahora, aliados al ex gobernador, obviamente, todo quedó en el olvido.

5) En ese mismo marco, los mismos “opositores históricos” no dicen nada ante las pruebas que se van conociendo por los presuntos fraudes millonarios cometidos durante la gestión de Poggi con las obras Centro de Convenciones y Hotel La Recova en La Punta.

5) La actual oposición, que alza la bandera contra la corrupción, guarda un llamativo silencio sobre las acusaciones contra el diputado Walter Oio -uno de los que denunció al gobierno por el subsidio de los 80 millones- por contaminar el río Quinto con material tóxico que desechaba de su fábrica, en la zona industrial oeste de Villa Mercedes. Una acusación que, sospechosamente, quedó “frenada” en la misma Municipalidad de Villa Mercedes.

Así, tras las PASO y con las elecciones generales en puerta, oposición y oficialismo se enfrentan con sus propias armas, estrategias y contradicciones en igual medida, lo que bien podría analizarse como una lucha de imprevisible resultado. Salvo por un dato: unos tienen un apoyo mediático local y nacional decisivo y parece que la sociedad, por el consabido desinterés en  profundizar sobre estos temas, ahora está más predispuesta a creerles.