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El obispo de San Luis defendió la dictadura y atacó la homosexualidad en una charla con estudiantes secundarios

El Obispo de la Provincia Pedro Daniel Martínez dejó atónitos a los chicos al hablar sobre las mujeres, el colectivo LGTBI y la dictadura del ’76.

 

Ocurrió el 9 de mayo pasado cuando las estudiantes de 6°to año del colegio Paula Domínguez de Bazán, de la ciudad de San Luis, concurrieron el auditorio para una "charla filosófica" organizada por la institución, cuyo disertante fue el Obispo, Pedro Daniel Martínez.

“A las asistentes, todas mujeres, les llamó la atención la forma inescrupulosa en que el sacerdote criminalizó la homosexualidad, criticó de manera repudiable la libertad de expresión y realizó comentarios pro dictadura”, advirtió un artículo de La Izquierda Diario que hizo una cobertura sobre lo ocurrido.

Según la nota, un momento de la charla, una de las alumnas le preguntó sobre la relación entre Iglesia y dictadura en esa época y el Obispo “justificó el genocidio pidiendo perdón", al tiempo que se excusó “diciendo que fue un ‘mal que se hizo’ para ‘llegar a un bien’.

El religioso fue interrogado sobre cuál era ese bien “y no supo que contestar” y remató diciendo que "si ahora hubiera una dictadura no estaría mal ¿no?". Justificó los actos de la Iglesia Católica argumentado que otras religiones “también hacen cosas malas”.

Las estudiantes insistieron con las preguntas “pero Monseñor Martínez no las respondió, alegando que las alumnas estaban tratando de imponer una ideología, que lo que él decía era la verdad, y que eso, era lo que reflejaba la religión católica”.

También habló sobre el famoso orden natural de las cosas con un ejemplo que bien podría compararse con una argumentación medieval: “una silla es una silla, que sirve para sentarse y nada más”, haciendo referencia a la familia heteronormativa, criticando reaccionariamente al Colectivo LGTBI.

“No hace falta aclarar que con ese comentario también quiso decir que la mujer es la mujer y, por eso, tiene que estar en la casa criando hijos mientras el hombre trabaja y trae el pan a la casa”, señala el artículo.

“Hipócritamente, se refirió a la relación Estado – Iglesia, comentando que la Santa Sede tiene todo el derecho de opinar sobre cuestiones estatales y políticas, pero que de ninguna manera influía en las medidas y decisiones que se terminan tomando. ¡Claro, como si no pusieran trabas en la despenalización del aborto!”, agrega la nota.

Por último, insistió en que la Iglesia está totalmente en contra del matrimonio igualitario, aclarando que este es un derecho de todas las personas, “a pesar de que algunas sean homosexuales”.