Crítico análisis sobre las escuelas generativas y la falta de control en guarderías escolares

Una docente cuestiona a la Provincia por “desprenderse” de su obligación como garante de la Educación y de promover guarderías sin respetar las leyes sobre el cuidado de menores.

“Nos toman por estúpidos”, exclamó sin más preludio la docente de Nivel Inicial, Mabel Becerra, al cuestionar a las medidas y posturas asumidas tanto por el gobierno de San Luis como el Concejo Deliberante de Villa Mercedes.

En el primer caso, la docente apuntó específicamente a las llamadas “escuelas generativas” que el gobierno comenzó a poner en marcha a mediados de 2016. Su nombre proviene de una curiosidad, el “arte generativo”, una corriente que surgió con el uso de las nuevas tecnologías, y que se enfoca fundamentalmente en la producción del artista que comienza una obra, pero no sabe cómo terminará, solo sabe que será arte.

Con ese postulado de fondo, las “escuelas generativas” fueron definidas por el propio gobierno como establecimientos donde el estudiante es el protagonista del aprendizaje, con un sistema de clases invertidas. No hay aulas, sino espacios libres y motivadores. “Es un desafío”, señalan.

Pero en lo formal, son escuelas de las denominadas “autogestionadas”, un sistema de administración desde siempre cuestionado por la dirigencia gremial docente, tanto por sus característica específica -entre lo público y lo privado-, como por la situación laboral precarizada de los trabajadores.

“Solo pedimos que no bastardeen el derecho a la Educación en igualdad de condiciones y posibilidades de enseñar y aprender”, sostuvo Becerra en alusión a la fuerte apuesta del gobierno hacia las “generativas” -a las que respalda con una fuerte inversión- en detrimento de las públicas tradicionales.

La semana pasada, el mismo gobierno anunció, con festejos: “Gran interés de Google en las escuelas generativas de San Luis”, en un llamativo título que disparó sospechas:

“Que Google se interese en las escuelas generativas de nuestra provincia no debería ser una alegría ni mucho menos un orgullo”, sostuvo la docente, quien puntualizó su análisis en el siguiente orden:

- Primero. Utilizan el derecho a la educación para lavar dinero que "curran" por financiar la educación.

- Segundo. Es el propio Gobierno que promociona la desigualdad en el derecho a la educación al promocionar las escuelas generativas como alternativa a la escuela pública que la considera obsoleta y en estado de negación hacia propuestas supuestamente "innovadoras".

En ese aspecto, Becerra aludió a la Ley de Educación Nacional, a la que adhirió el gobierno de San Luis, que estipula que el único garante del Derecho a la educación es el gobierno Nacional, conjuntamente con los provinciales y como tal deben generar igualdad de condiciones y posibilidades para enseñar-aprender.

- Tercero. El Gobierno Provincial necesita de Google para financiar éstas escuelas y de ésta manera colocarlas a consideración de la sociedad. Si Ustedes pueden mirar un poco más, tal vez con este panorama, se imaginen a la escuela pública como ese niño pobre de carita sucia, pelo desprolijo, calzado con zapatillas rotas o peor aún descalzos mirando con sus ojos redondos detrás de una vidriera de un restaurant elegante ese plato lleno de comida impensable e inalcanzable hasta de dormido.

- Cuarto. El gobierno provincial, al colocar estas escuelas a consideración de la sociedad más temprano que tarde comenzará a cerrar escuelas públicas para abrir más generativas y así correrse de ese lugar de garante del Derecho a la Educación y cada escuela generativa competirá para generar más recursos que hagan la diferencia.

Guarderías escolares

La Escuela de Comercio Benito Juárez, de Villa Mercedes, comenzó recientemente una experiencia “innovadora”: puso en marcha una sala guardería para hijos de alumnas del nivel secundario, que no tengan recursos para dejarlos al cuidado mientras cursan sus estudios.

Mabel Becerra alertó sobre la instauración de guarderías, salas maternales y jardines sin los correspondientes controles y al margen de lo que establecen las leyes nacionales, provinciales y ordenanzas municipales.

“Dicha iniciativa fue pensada entre el director de la escuela secundaria junto con un grupo de becarias del programa social de la provincia, que son alumnas de profesorados de Nivel Inicial y de Educación Física”, aclaró.

Advirtió que tal propuesta “tiene la aprobación del Ministerio de Educación de la provincia ignorando cualquier ley, decreto o norma para el cuidado y atención de niños desde los 45 días en adelante”, en referencia a la LEY II-0836-2013 de Jardines de Infantes de la provincia.

“El artículo 17 de la ley dice que el personal a cargo deberá contar con título docente o similar”, remarcó.

“Puedo entender de las buenas intenciones del director, como así también del grupo de becarias. Sin embargo, acciones como éstas solo precarizan la atención temprana de niños corriendo riesgos legales innecesarios”, sostuvo.

“Además -sostuvo- la solución no está en crear ‘salas guarderías’ de manera improvisada en las escuelas secundarias ya que el problema no son los hijos e hijas de las estudiantes. El problema es técnico y de cómo está pensada la secundaria. El director debe tomar la decisión que frente a la maternidad de aquellas estudiantes que no cuentan con los medios económicos o familiares para el cuidado de su hijo o hija se deben pensar otros estilos de cursadas y acreditación que garantice que esa joven pueda continuar su educación”.

Para fundamentar su postura, expuso lo que dice el artículo N° 17 de la Ley 26061 (De los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes) sobre la “prohibición de discriminar por el estado de embarazo, maternidad y paternidad.

“Los Organismos del Estado deben desarrollar un sistema conducente a permitir la continuidad y la finalización de los estudios de las niñas, niños y adolescentes”, añadió.