Una mamá acusó a los encargados de la farmacia ubicada en Balcarce y Marconi de venderle un producto que le hizo mal a su bebé. “Está con cólicos, vómitos, constipación…”, se quejó.

Vanesa Muñoz Quiroga es una joven mamá de un bebé que, desde que nació, toma una leche especial para reforzar su alimentación, de acuerdo con la indicación que le dio la pediatra.

Por eso, todos los meses, con la orden de la obra social, acude a una farmacia para conseguir los siete tarros de leche Nutrilón. “Es un alimento especial, cada tarro tiene un costo de alrededor de $ 1.300”, señaló.

Pero en la última compra, el esposo de Vanesa acudió a la citada farmacia céntrica con la orden de siempre. “Pidió Nutrilon Anti cólicos. El farmacéutico le dijo literalmente lo siguiente: «no la tenemos y está en faltante, pero te puedo vender esta otra (Enfabebe) que es exactamente igual, pero de otra marca. Confiando en la palabra del profesional compró la leche”.

“Hace unos días que mi bebé está con cólicos, vómitos, constipación, generándole un gran malestar. Se le tuvo que suspender la leche «igual» (según la farmacia) que no era igual sino «parecida» según los médicos y la información nutricional de ambos productos, que a la vista está. Esta leche tiene componentes que la otra no los tiene, los porcentajes tampoco son iguales, en fin, no respondía al IGUAL”, expresó.

La joven concurrió a la farmacia para buscar una solución: “Fui a pedir que me cambiaran la leche, explicando lo sucedido. Pero en el negocio, lejos asumir la responsabilidad (compartida, acepto. Nosotros, por confiar en su criterio profesional, y ellos, por mal asesorar) se lavaron las manos y me dieron como solución que la obra social me autorice otra compra adicional”.

“Y para mayor decepción, la leche Nutrilon no estaba en faltante, dicho por el laboratorio, tras ir a cuatro farmacias distintas. Es decir, nos engañaron para que compráramos el producto que ellos tenían en ese momento en el negocio”, advirtió.

La mamá acusó a la farmacia de no ser responsable al momento de asesorar y de “vender por vender”

“Con la salud no se juega. Hoy me tengo que gastar $9.000 extras para que mi bebé tenga su leche gracias a la negligencia y falta de consideración de los encargados de la farmacia”, afirmó.

“La leche que yo les devolvía tranquilamente la iban a volver a vender porque los troqueles los tenía el negocio, e igualmente me iban a facturar la que yo necesitaba, solo hacía falta un poco de buena voluntad. Pero no. Fue más fácil dejarme sin leche y como única solución decirme «compré otras más y pida a la obra social que se las autorice», añadió.

Ante la situación, Vanesa hizo público lo que vivió “para que a nadie le pase lo mismo”.

“Si esta mentira de la farmacia la trasladáramos, por ejemplo, a un jubilado que va a buscar su remedio de siempre y le dice “está en falta, pero tenemos este igual”, estoy seguro que tampoco hace de detective para ver si le mienten o no, ni se hace un tour por las farmacias de la ciudad. Lo inducen y compra lo que le recomiendan, y posiblemente le haga mal y peor aún: no tenga los recursos para volver a comprar la medicación, y se quede sin remedios todo el mes”.

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