Era víctima de violencia física y psicológica por parte de su pareja. Vivió etapas de angustia y desesperación que la llevaron a auto flagelarse. Son algunos de los fundamentos de la Cámara Penal 2.

El 30 de mayo pasado, los integrantes de la Cámara condenaron a Brisa Sánchez a 5 años de prisión domiciliaria por el delito de “homicidio agravado por el vínculo convivencial cometido con exceso en la legítima defensa”. En noviembre de 2016, la joven atacó y mató con un cuchillo a su pareja.

Este miércoles, la Cámara Penal, integrada por los jueces Daniela Estrada, Aníbal Atilio Astudillo y María Silvia del Castillo, dio a conocer los fundamentos de su fallo, que tuvo como base las base las siguientes consideraciones:

En cuanto a la existencia del hecho y la responsabilidad de la acusada, el tribunal realizó un análisis de las pruebas recolectadas durante la instrucción y el debate. La prueba testimonial resultó abundante convincente y concordante.

Aquí, tuvieron en cuenta la declaración de la imputada quien dio su versión de los hechos sucedidos ese día y de la violencia constante que sufría por parte de su pareja. Además, el testimonio de la hermana de Brisa que presenció la disputa y agregó el cambio que había tenido la joven desde el inicio de su relación con Brian, el alejamiento respecto de su familia y amigos quienes coincidieron en los testimonios. Asimismo, en sus declaraciones dieron cuenta de los signos físicos de maltrato y deterioro que presentaba la imputada.

Igualmente, analizaron el informe psiquiátrico y psicológico por parte de operadores judiciales el cual indicó que notaron síntomas como angustia, ansiedad, especialmente cuando ella hacía referencia a vivencias con su ex pareja. No obstante, en las dos oportunidades en donde fue evaluada, los profesionales concluyeron que no existía en la chica algún trastorno psiquiátrico que le impidiera comprender o dirigir sus acciones.

También el informe de la terapia psicológica indicó que la victimaria “Presentaba un alto grado de angustia por muchos hechos traumáticos” y que, sin embargo, no tenía la posibilidad de comunicar esta situación, por falta de recursos. Incluso, estas vivencias de desesperación, la llevaron a auto flagelarse en varias oportunidades.

El tribunal reconoció que la relación de noviazgo y convivencia de Brisa Sánchez y Brian Coria quedó acreditada. Fue en ese entonces que Brisa comenzó a alejarse y desconectarse de su familia, amigos y redes sociales y que la declaración de la acusada tuvo una connotación defensiva, sincera. Esto fue corroborado con los elementos de prueba. Estos, fueron indicadores que muestran que sufrió violencia de género.

Los jueces arribaron a que la prueba, expuesta, resultó válida para acreditar certeramente no solo la cuestión que se debatió, sino cómo se llegó y se desarrolló el hecho.

Por otra parte, los camaristas entendieron que el hecho cometido debía calificarse como homicidio agravado por el vínculo convivencial, cometido con exceso en la legítima defensa, previsto y penado por el art.80 inc.1° en función del art. 34 inc. 6°, 35 y 45 del C. Penal y ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres.

En ese sentido, se tuvo en cuenta la aplicación desde una perspectiva de género ya que este hecho incidió sobre una mujer, que fue víctima de violencia de género en el ámbito de su hogar.

“Es innegable, que las manifestaciones de Brisa Noemí Sánchez relativas al momento en que sucede el hecho y al comienzo de la agresión física por parte de Abel Brian Coria, como así también los motivos que la llevaron a repelerla, encuentran asidero y verosimilitud en la prueba ventilada en debate”, sostuvo el tribunal en los fundamentos.

También consideraron que en el enfrentamiento entre una mujer y un hombre siempre será necesario analizarlo con perspectiva de género para su equitativa interpretación y correcta aplicación. Aquí, la violencia de género doméstica, no se integra con hechos aislados, sino a partir de una agresión continua e incesante, que se traduce en acciones contra la libertad, la integridad física, psíquica y la seguridad.

El tribunal asintió de que no se encontraron indicios de que la imputada hubiera provocado algún tipo de agresión, sino que hubo necesidad de defensa.

Otra de las situaciones consideradas y valoradas como atenuantes por la Cámara fue la falta de antecedentes de la imputada. Los atenuantes, son las circunstancias que modifican la responsabilidad criminal que moderan la pena (Art. 41. C.P).

En cuanto a los agravantes, que son las circunstancias accidentales del delito, que pueden concurrir o no en el hecho delictivo, el tribunal consideró, en este caso, que el agravante radica en la extensión del daño causado que alcanza al hijo menor de la acusada al privarlo de la posibilidad de crecer bajo la protección paternal.

Por último, los jueces dispusieron que la pena debió mantenerse en el marco de la culpabilidad y luego de verificar la presencia de atenuantes y de agravantes y de determinar la legítima defensa, concluyeron aplicar a la acusada la pena de cinco años de prisión manteniendo el régimen de prisión domiciliaria (art. 32 inc f) de la Ley 24.660), esto último responde a la necesidad de cohesión familiar y el interés superior del niño.

Fuente: Prensa Poder Judicial Villa Mercedes

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