La visita del senador nacional y jefe del PJ de San Luis a la casa del presidente de Mercedinos por el Cambio, José Giraudo, dejó algo más que lecturas políticas: un sabor amargo y un indisimulado recelo que quedaron más que en evidencia en las “chicanas” que se escucharon durante casi toda la sesión de este martes.

En la tarde del sábado 16 de junio pasado, Adolfo Rodríguez Saá llegó a la casa de Giraudo, en el barrio La Ribera, acompañado por históricos dirigentes, como Jorge Cangiano, y colaboradores.

El anfitrión lo recibió junto con su familia, dirigentes y militantes de su partido. Todos compartieron una amena reunión, como en una tarde de té entre amigos, pero donde no faltaron los mates, las masas y algún que otro bizcochito para acompañar las charlas políticas y, cada tanto, los mensajes que los propios protagonistas dejaron trascender en las redes sociales.

Sin ir más lejos, el propio Giraudo, esa misma tarde compartió imágenes y algunos mensajes en Facebook: “Una tarde, una charla, muchas ideas y un claro futuro para Mercedes y para San Luis. Qué bueno es soñar y planear utopías. Todo un desafío. ¡Gracias Adolfo!”, escribió.

Adolfo Rodríguez Saá también se encargó de difundir un video, con otro mensaje: “En una mateada pueden surgir grandes ideas y eso fue lo que pasó hoy en Vila Mercedes en donde junto con “Mercedinos por el Cambio” pensamos en propuestas creativas y definimos metas para obtener grandes resultados para esta hermosa ciudad”.

Las imágenes, videos y mensajes rápidamente circularon por las redes y generaron todo tipo de conjeturas. Para parte de la dirigencia del Justicialismo, Adolfo “bendijo” la candidatura de Giraudo en Villa Mercedes para 2019, preparando el terreno para cuando se produzca el histórico reemplazo de Mario Raúl Merlo.

Para otros, la visita simplemente forma parte de las recorridas de Adolfo a todos los sectores, especialmente a los que firmaron el Acuerdo Programático en las últimas elecciones. De todas formas, los encuentros del senador nacional en los últimos tiempos no han sido precisamente muy bienvenidos, incluso, dentro de las mismas filas del PJ provincial.

Pero lo que más cundió entre los “históricos” del peronismo villamercedino fue el recelo ante la posibilidad cierta de Giraudo pueda ser el candidato elegido por Adolfo, para que todo el Justicialismo se encolumne en vistas a conservar la intendencia ante la difícil parada del próximo año electoral.

Esa sola alternativa dejó a más de un dirigente del PJ con los pelos de punta. Y quedó más que en evidencia en la sesión de este martes, ya que algunos concejales de Unidad Justicialista, en medio de ironías y chicanas, les recordaron a sus pares de MxC el pasado “opositor” y el presente oficialista que no siempre se traduce en la labor legislativa.

“Quiero felicitar al bloque Mercedinos por el Cambio porque han tenido la visita de uno de nuestros conductores, Adolfo Rodríguez Saá… Me gustaría saber si alguno del bloque nos puede decir algunas palabras qué habló sobre nosotros, sobre Unidad Justicialista”, expresó la concejal Teresa Coppolino, en el inicio de la sesión.

“Estoy contenta ¿Saben por qué? Porque hasta hace poco tenía una duda, porque el compañero, ahora le puedo decir compañero, Pablo Muract…porque sé que ahora pertenece a nuestro bloque. Si bien fue en nuestra lista, esta visita les hace recordar que existe un acuerdo programático…Ahora es un compañero más que nos tiene que acompañar en todos los proyectos…Podrán pensar que otros se pueden poner mal, pero yo me pongo recontenta, porque estuvo con ustedes, les dio un mensaje”, añadió.

Luis Alvarez Moya, del bloque Mercedinos por el Cambio, le contestó primero: “Me encanta que esté contenta, pero estar en un acuerdo programático no significa que seamos lo mismo. Significa que tenemos una identidad propia como partido, podemos compartir ideas o no. Pero no formamos parte de un mismo bloque, somos MxC. Y que quede en actas”.

Por su parte Muract dejó una frase que encendió aún más los ánimos caldeados del bloque oficialista: “lamentablemente no podemos revelar lo que nos confió Rodríguez Saá porque nos pidió reserva…”.

De ahí en más, la sesión, en la cual se trataron una veintena de proyectos, estuvo signada por las chicanas y los reproches. Cada debate que se presentaba era propicio para recargar las tintas y volver a la discusión.

Tanto fue así que Carlos Andreotti, concejal del bloque Cambiemos, aprovechó para sacar tajada y poner algo de cordura en la reunión: “Le voy a pedir a usted, presidente (dirigiéndose a Gustavo Calderón, presidente del Concejo) con las atribuciones que le otorga la Carta Orgánica que nos ubiquemos en el momento y el lugar. Esto es una sesión…no estamos para discutir la integración del Frente Unidad Justicialista ni algún acuerdo programático o si hay uno o dos bloques. Es una falta de respeto para el resto de los concejales y los que están escuchando el debate”.

Las oportunas críticas de Andreotti solamente lograron frenar las discusiones que igualmente siguieron durante toda la sesión. Y continuarán…, ya que MxC, más allá del acuerdo programático, mantiene una postura cercana pero no pegada con el oficialismo municipal y la dirigencia local del justicialismo.

Aún así, Giraudo se erige como una de las figuras de más peso para las candidaturas que pueda “bendecir” Adolfo Rodríguez Saá en 2019.

Al menos, los videos y las imágenes que hábilmente se esforzaron en mostrar durante estos últimos días así lo reflejan. En una de las fotos, Adolfo y Giraudo, sonrientes, muestran un libro: “Utopía para realistas”, de Rutger Bregman. Una obra actual, con un título más que contradictorio. Es como decir “materialismo para idealistas” o todas las frases incompatibles que a uno se le puedan ocurrir para tratar de explicar una realidad tan compleja como la que estamos viviendo. Otra puede ser: “oficialismo para opositores”.

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