La empresa Ribeiro deberá indemnizar por daño moral y punitivo a un cliente, por no entregarle, en el tiempo acordado, un aire acondicionado que había pagado.

La resolución judicial llevó tiempo, pero finalmente se definió a favor el cliente. La Cámara Civil, Comercial y Minas N° 2 de Villa Mercedes dictó el 11 de junio pasado la sentencia N° 29 por la cual condenó a la empresa a pagar $ 10.000 al cliente por daños morales, más $ 20.000 por daños punitivos, valores que deberán ser ajustados y actualizados.

El inédito fallo judicial, que reconoce principios básicos del derecho del consumidos, tiene como principales fundamentos el incumplimiento por parte de la empresa demandada de sus obligaciones contractuales: “Se ha imposibilitado al actor la utilización del equipo de aire acondicionado que abonó en su integridad a través del débito automático a su cuenta bancaria, como así también se le ha obligado a iniciar el presente proceso judicial”.

“…la empresa demandada ha actuado de forma completamente contraria a la posición del consumidor, violando sin disimulos, los derechos que el actor tiene en tal condición, como asi también ejerciendo sobre él un trato vergonzante y vejatorio, por lo que corresponde hacer lugar a la pretensión del daño punitivo”, expresa la sentencia de los jueces Teresa Maletto, Fernando Pascuet y María Nazarena Chada.

Además del pagar los daños al cliente, la empresa Ribeiro deberá publicar la sentencia en página web y en el diario de mayor circulación local.

A principio de diciembre de 2013, el cliente compra, vía web en Ribeiro SAICA, un equipo de aire acondicionado marca Surrey, frío/calor de 4.600 fc, en la suma de $ 7.839, el que abona con tarjeta de crédito.

La firma comercial, mediante contrato, se comprometió a entregarle el equipo a los 4 o, máximo, 6 días de efectuada la compra. Pero vencido ese plazo, el cliente presentó un reclamo vía mail a fines de diciembre. Desde la firma le contestaron que las entregas de los productos se hacían por OCA y que tenían una demora de hasta 9 días posteriores de recibida la factura en el correo electrónico.

El 10 de enero de 2014, el comprador, ante la falta de respuestas, envió otro correo a Ribeiro. La respuesta fue una disculpa y el compromiso de “resolverle el problema en un plazo de 48 horas”.

Pero la firma tampoco cumplió ese nuevo compromiso. A principio de febrero de ese año, el comprador envió una Carta Documento, la que no tuvo una respuesta satisfactoria.

En abril, el cliente recurrió al Subprograma de Defensa del Consumidor, organismo que fijó una audiencia de conciliación, a la cual no concurrió la parte demandada, tras lo cual se decidió finalmente por la presentación judicial.

 

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