El Tribunal de la Cámara de Apelaciones de Concarán dio su veredicto en la tarde de ayer. Familiares de la joven estallaron en gritos. El hecho ocurrió en julio de 2009 en Villa del Carmen.

Juan José Murúa permaneció durante todo el juicio con la misma expresión sobradora, incluso cuando el secretario de Cámara mencionó la sentencia: 38 años y dos meses de prisión. El Tribunal lo encontró penalmente responsable por el homicidio de Brenda Arias, a quien mató y luego quemó para esconder evidencias.

Familiares, amigos y vecinos de la familia de la joven acompañaron de cerca el juicio, desde que comenzó, el 30 de octubre. Este miércoles, desahogaron la tensión al escuchar la condena, una de las más fuertes que se han aplicado en la justicia provincial.

Los camaristas, por unanimidad, unificaron la condena con otro crimen que Murúa cometió en Córdoba. Si bien los fundamentos del fallo se conocerán en los próximos días, durante las audiencias los testimonios y pruebas aportadas habrían configurado cómo se cometió el crimen.

El sábado 11 de julio de 2009, por la noche, Murúa, amigo o conocido de Brenda, habría intentado mantener relaciones con la joven de 19 años. Ante el rechazo de la mujer a las proposiciones le disparó y luego quemó el cuerpo para borrar huellas.

Sobre los hechos

Esa noche de junio de 2009 Brenda salió de su casa para ir a cenar a un conocido comedor de Villa del Carmen, dónde se juntaría con una pareja amiga: Carolina Pereyra y Juan José Murúa, quienes vivían en el Paraje Boca del Río, situado a 8 kilómetros del lugar.

Brenda Arias nunca regresó a su hogar. Sin embargo, su familia recibía mensajes desde el teléfono celular de la joven, desde donde manifestaba estar bien, que no se preocuparan y que volvería al día siguiente.

El día 12 de julio, la mamá de la joven, Elba Garayalde, hizo una exposición en la policía para dar con el paradero de su hija, dos días después, la exposición se convirtió en denuncia, a fin de dar inicio a la investigación policial.

El 15 de julio, cerca de la medianoche, la familia recibió los últimos mensajes desde el teléfono de Brenda, que textualmente decían: “mami me voy muy lejos ya me canse de todo solo quiero que sepas que estoy vien si” y “solo vato sabe donde estoy chau asta siempre suerte los quiero mucho chau” (sic).

Los mensajes llamaron la atención de los familiares de Brenda, ya que las expresiones utilizadas y el modo de escribir no eran los habituales de la joven.

El 27 de julio, los restos calcinados de la muchacha fueron encontrados por un vecino de la zona en un campo ubicado en las cercanías del pueblo, al norte de Villa del Carmen. Analizados los restos por el Médico Forense del Superior Tribunal, surge que la fecha probable de muerte era de 10 a 15 días, coincidente con la fecha en que la joven desapareció.

Las pericias establecieron que Brenda Arias falleció a causa de un disparo con un arma de fuego y que, luego, su cuerpo fue incinerado a pocos metros del lugar del asesinato.

En un primer momento, todas las sospechas apuntaron al novio de Brenda, César Darío Albelo alias “Manguera”, sin embargo, luego de requisas y peritajes en su vivienda, en su lugar de trabajo y habiendo realizado un análisis pormenorizado de la línea telefónica utilizada por éste, los resultados fueron negativos.

Sin lugar a dudas, el punto clave dentro de la causa fue la investigación efectuada por el Departamento de Criminalística del Poder Judicial de San Luis, mediante el estudio detallado del patrón de movimiento registrado en el celular de Brenda los días posteriores a su desaparición.

Esos movimientos coinciden con los del imputado, Juan José Murúa, en los días 12, 13 y 15 de julio de 2009, período en que la familia de la joven recibió distintos mensajes desde dicho dispositivo.

Estas pruebas, más las numerosas declaraciones y pericias recogidas durante la instrucción del caso, fueron el puntapié para ordenar su detención, prisión preventiva y posterior procesamiento por el delito de homicidio simple mediante el uso de un arma de fuego, en función de los arts. 41 y 79 del Código Penal.

Sobre el imputado

No es la primera vez que Juan José Murúa enfrentó un proceso judicial. De hecho, en la actualidad y con tan sólo 31 años de edad, registra dos condenas ante la justicia de Córdoba, una de ellas por violencia de género, en perjuicio de su ex mujer y amiga de Brenda, Carolina Pereyra, y la otra -en octubre pasado- por intento de abuso sexual a una menor de edad, por lo que fue condenado a 4 años y medio de prisión, pena que está cumpliendo en el Establecimiento Penitenciario Nº 8 de Villa Dolores.

Asimismo, es investigado por la justicia cordobesa por la desaparición de la joven de Villa Las Rosas (Córdoba), Marisol Rearte (ex pareja de Murúa) y su pequeña hija Luz Oliva, en febrero de 2014.

 

Leave comment

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.