Un grupo de expertos reclamó que si hay vacuna contra la covid-19, llegue a todo el mundo en condiciones igualitarias.

Por Javier Lewkowicz. “Se debe convocar a una Asamblea General de Naciones Unidas para dar una discusión muy amplia en el mayor cuerpo político a nivel global sobre cómo asegurar el acceso universal al tratamiento médico contra la covid-19”, pidió el ex canciller de Brasil, Celso Amorim. Hay un debate global sobre cómo hacer para que la vacuna contra la covid-19 llegue a todos los rincones del mundo en condiciones igualitarias. En el medio está la industria farmacológica, que invierte dinero y espera obtener fabulosas ganancias mediante el control de las patentes, y la disputa entre los Estados Unidos y China.

La New School for Social Research de Nueva York organizó este jueves un seminario virtual con especialistas para debatir el tema del “Acceso global a las vacunas”. “Esto no es solo un imperativo moral sino también una necesidad sanitaria. Se requieren nuevos mecanismos de financiamiento, producción y distribución para alcanzar el acceso universal. ¿Cómo haremos para que prime la solidaridad y el multilateralismo por sobre el nacionalismo? Esto no es un tema de ministros de Salud sino de jefes de Estado”, señaló Sakiko Fukuda-Parr, profesora de Asuntos Internacionales en la New School y directora del programa de graduados en Asuntos Internacionales Julien J. Studley.

Uno de los oradores fue Celso Amorim, canciller de Brasil durante la presidencia de Lula Da Silva y ministro de Defensa de Dilma Rousseff. “Es una necesidad universal que países de bajos ingresos accedan a la vacuna porque el virus no es nacional, sino internacional. De modo que no se podrán resolver los problemas globales si no tenemos esta perspectiva. La visión nacionalista y ligada al interés privado simplemente no podrá resolver el tema. Este es un gran problema político que exige una nueva forma de cooperación. El único lugar en donde este debate puede tomar el tenor que requiere es en la Asamblea general de las Naciones Unidas”, indicó Amorim. El ex canciller publicó un texto elaborado junto a Lula en donde advierten que “la humanidad puede entrar en una nueva era de guerra de todos contra todos”.

Mariangela Simão, directora general asistente para el Acceso a Medicinas y Vacunas de la OMS, resaltó que «el mercado no puede funcionar tal como lo hizo en pandemias anteriores. No puede funcionar como lo hace generalmente». En tanto, Ellen t’Hoen, investigadora de la Universidad de Groningen en Medicina, leyes y política pública especificó que «hay que resolver el tema de la propiedad intelectual de la vacuna».

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente se están llevando a cabo 62 programas de investigación en laboratorios de todo el mundo para encontrar una vacuna para la covid-19. Si bien el esquema tradicional de desarrollo, prueba, producción y distribución de una vacuna ronda entre 5 y 10 años, en el mercado se especula que la vacuna contra el coronavirus pueda estar lista en un tiempo récord de entre 12 y 18 meses. «Sin las precauciones adecuadas, veríamos un acceso diferenciado a los tratamientos, como fue el caso de la gripe porcina en 2009, cuando los países más ricos fueron los primeros en conseguir la vacuna», advierte un documento firmado por organizaciones de la salud, entre ellas Médicos sin Fronteras.

Costa Rica propuso a la OMS crear un fondo común mundial para la covid-19 en el que se puedan reunir todos los proyectos de propiedad intelectual e investigación. La OMS también puso en marcha un mecanismo para el intercambio de descubrimientos científicos. En cuanto al gran tema de las patentes, que permiten a los laboratorios –normalmente por un período de 20 años– tener el monopolio del medicamento, Canadá aplicó una reforma legal para que el Estado eventualmente pueda usar una patente de la vacuna sin el consentimiento del privado y algo similar ha hecho Alemania. «No hay ninguna empresa que pueda producir lo suficiente para nuestro país o para el mundo. Necesitamos tener una estrategia para asegurarnos de que no solo podemos producir y distribuir esa vacuna, sino también administrarla de una forma justa y equitativa. Eso no lo tenemos y es una preocupación significativa», dijo el inmunólogo norteamericano Rick Bright, responsable de la Casa Banca en el desarrollo de la vacuna hasta el mes pasado y echado por Donald Trump.

En esa línea, el ministro de Salud de la Argentina, Ginés González García, pidió días atrás en la primera ronda de sesiones de la Asamblea general de la OMS que los países sellen un “pacto de solidaridad global» y que «las investigaciones o vacunas que se logren contra el virus sean gratuitas y se evite la puja geopolítica que plantearon China y Estados Unidos por el origen del coronavirus». En la OMS, el presidente chino, Xi Jimping, dijo que «China hará que su vacuna sea un bien público mundial».

Una reciente polémica muestra la temperatura que empieza a tomar esta discusión: la farmacéutica francesa Sanofi dijo días atrás que Estados Unidos tendría acceso prioritario cuando tenga la vacuna, por ser el país que más dinero ha invertido. Luego de la queja oficial del Estado francés, la empresa se desdijo.

Fuente: Página 12

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