“La gente se pelea en las góndolas por comer…no hay plata en la calle para estos productos”, sostuvo el gerente de la fábrica de piletas de lona, Héctor Goette, al explicar por qué despidió a 40 trabajadores.

Esta semana, la firma -que tiene la fábrica en Merlo- despidió a 40 obreros y seguirá funcionando con 200 trabajadores en medio de una crisis que “nos sobrepasó”, repitió el gerente durante una conferencia de prensa.

Los despidos fueron acordados con los trabajadores: “respetamos los derechos laborales y pagamos las indemnizaciones”, aseguró.

El empresario explicó que la crisis económica que atraviesa el país, provocó una notoria baja en las ventas y la demanda, incluso en una de las más importantes plantas de la zona donde se fabrican piletas de marcas conocidas como Pelopincho y Tiburoncito.

En marzo del año pasado la firma tenía asegurada la venta de prácticamente toda la producción, pero este 2019 la baja fue catastrófica: “Solamente tenemos asegurado el 30 % para la venta”, indicó.

Sonne comenzó a funcionar en Merlo en 1984. A lo largo de los años superó varias crisis, como la de 2001, pero también atravesó etapas de picos de producción entre 2005 y 2010, llegando a ocupar una mano de obra de 240 trabajadores.

Pero el déficit de ventas de estos últimos años hizo trizas los planes de desarrollo que tenía la familia de Goette y todos los esfuerzos que puso para sostener los empleados.

Por eso, durante la conferencia de prensa el gerente se mostró más que apenado y preocupado -según lo describió el sitio Elmerlino.com- por la situación que atraviesa su fábrica pero principalmente porque debió tomar la decisión que nunca quiso tomar.

“Fue una decisión muy difícil para nosotros. Durante dos meses, 90 personas trabajaron medio día y se les pagó el salario completo. Buscamos todas las alternativas para no llegar a la medida de reducir el personal, pero la crisis nos sobrepasó. Si no tomábamos esta decisión, más adelante la problemática iba a afectar a más personas”, sostuvo.

“Quiero que entiendan que hay cosas que no dependen de nosotros: la actividad económica y la pérdida del poder adquisitivo que hace todo lo que se intente sea en vano, porque el consumidor está peleando en las góndolas por comer…mucho menos puede pensar en comprar un producto como el que fabricamos, que en la calle se hizo impagable”, comentó.

“La crisis produjo un grave desequilibrio financiero en la empresa y no pudimos sostener el equipo de trabajo de 240 personas como hubiéramos querido”, añadió.

Foto: Elmerlino.com

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