Las últimas horas se tiñeron de sangre en el país. El gobierno golpista recrudeció la represión. Evo Morales dijo que piensa en volver.

El golpe de Estado que echó a Evo Morales del gobierno de Bolivia profundiza día a día su represión y sus modos dictatoriales. El último y más contundente ejemplo se está viviendo por estas horas, en medio de una cifra de muertos que ya supera los 20, centenares de heridos de distinta gravedad y un número de detenidos que colma las celdas.

La situación se volvió sanguinaria en la ciudad de Cochabamba, donde las fuerzas de seguridad arremetieron de forma salvaje contra una masiva marcha de cocaleros que intentaron llegar hasta la ciudad. El saldo fue de al menos ocho muertos, además de decenas de heridos y detenidos.

Según la agencia Bolpress, los choques entre manifestantes y una Policía ultraviolenta se produjeron cerca del puente Huayllani, a diez 10 kilómetros de Cochabamba.

Según los reportes de las víctimas de la furia policial, los represores lanzaron gases lacrimógenos, luego balas de goma y de forma inmediata proyectiles de plomo.

Al mismo tiempo que circulan por las redes videos con los cuerpos sin vida de los asesinados por la dictadura, comienzan a surgir numerosas denuncias de casos de torturas en comisarías y camiones policiales.

La palabra de Evo

Al respecto, Evo, desde México, condenó la situación contra un «pueblo que reclama pacificación y reposición del Estado de Derecho». Y agregó: «Ahora asesinan a nuestros hermanos en Sacaba, Cochabamba».

Asimismo, y en diálogo con la señal C5N, el derrocado mandatario aseguró que está «pensando en volver» a su país. «Quiero estar con mi gente», añadió.

“Están matando a mis hermanos. En cuatro días 15 muertos a bala”, apuntó también y consideró que se trata de «delitos de lesa humanidad».

Fuente: Infonews.com

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