EXCLUSIVO. Este medio pudo confirmar que el ex Secretario General de la UNViMe, Mag. Daniel Ardissone, ingresó por mesa de entrada una carta personal dirigida al rector, en el que le solicita que se abstenga de hacer “comentarios negativos y falaces” hacia su persona, haciendo “reserva legal de actuar en consecuencia”.

Al parecer el ex funcionario ha tomado conocimiento que tras su renuncia forzada por el propio rector, temeroso de que pudiera presentarse como candidato en las próximas elecciones, aquél comenzó a verter comentarios injuriosos hacia su gestión, por lo que resolvió presentar dicha carta.

“Me dirijo a Ud. a los efectos de solicitarle tenga a bien abstenerse de mencionarme en cualquier comentario público”, le dice al comienzo. Tras lo cual agrega: “Como justamente son de público conocimiento sus comentarios absolutamente negativos y falaces respecto de mí, tanto a nivel personal como profesional como funcionario de esta universidad, es que le solicito encarecidamente que deje de hacerlos en cualquier plano”.

Ardissone afirma ser un docente investigador “con más de cuarenta años de trabajo y trayectoria intachable”, por lo que no puede permitir “que dicha vida de trabajo al servicio de la educación pública se vea manchada por cualquier comentario”.

“Su investidura como rector normalizador debería estar regida por el respeto a normas elementales de respeto a todos los integrantes de la comunidad universitaria y en particular a quien trabajó en su gestión a cargo de tres secretarías”, le reprocha.

Hacia el final, el también ex decano de la FICES señala que aguarda una respuesta “acorde a la situación que ha llevado a esta presentación” y hace “reserva legal de actuar en consecuencia como también de hacer pública esta solicitud por los medios que crea conveniente”.

En los últimos meses el rector ha visto desgastarse su figura en los distintos estamentos. Principalmente con los alumnos, puesto que impulsó la creación de una corriente política filo radical, que denominó “Nuevo Espacio”, a la que le da todo su apoyo económico, político e institucional, en contra de los otros dos centros de estudiantes.

Entre los docentes tampoco está bien, dado que inicialmente amagó con desconocer actas paritarias con respecto a los concursos y cuando le advirtieron que sería demandado ante el Ministerio de Educación y el Ministerio de Trabajo dio marcha atrás.

Entre los nodocentes tampoco desborda simpatía, dado que en diciembre pasado otorgó ascensos arbitrarios, mantiene relegadas a las categorías más bajas y continúa con contratos precarios y monotributistas.

A cada paso, el rector asegura que se presentará como candidato en las próximas elecciones de normalización. “Voy a ser candidato y voy a ganar, no tengan dudas”, le repite con soberbia a quien se le cruza. Sin embargo, en la comunidad universitaria las opiniones están divididas. A muchos no les cae en gracia que el primer rector electo por elecciones democráticas sea de San Luis. A él parece no importarle, a pesar que a poco de asumir aseguraba que no era ético presentarse como candidato siendo rector normalizador. Su ambición de poder pudo más que la ética.

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