La causa tiene más de 15 años. Es por incumplimiento de contrato entre la CGT y una adjudicataria por mejora de vivienda. La Justicia embargó la sede que está a punto de rematarse.

“Los trabajadores nos instalamos en la nuestra casa porque queremos salvarla. Además de ponerla en orden, limpiarla y mantenerla, y que sea de puertas abiertas para todos”, comentaron los dirigentes que desde el martes de la semana pasada se instalaron en la sede de la CGT Regional Villa Mercedes. (ver nota: http://sanluisnoticia.com.ar/web/una-comision-provisoria-presidida-por-martinelli-se-hizo-cargo-de-la-cgt/)

En el medio, dieron a conocer una situación judicial que -sostienen- pone en serio riesgo las propiedades que tiene la Central en la ciudad.

Se trata de una causa iniciada a fines de los ’90 y que tramita en el Juzgado Civil y Comercial N° 1 de Villa Mercedes. Por entonces, la CGT firmó contratos con adjudicatarios de viviendas de planes sociales para mejoras habitacionales.

Debido al incumplimiento de lo establecido en el contrato, una de las adjudicatarias entabló una demanda en contra de los titulares que entonces comandaban de la CGT. El proceso judicial siguió sU lento pero inexorable curso, hasta que llegó a la instancia del embargo de los inmuebles que posee la Central, en calle Chacabuco, y la inminente ejecución a través de un remate, de esas propiedades.

Toda esa documentación fue presentada la semana pasada ante el Tribunal de Contralor Municipal por parte de dirigentes del Frente Sindical que buscan, a través de la vía legal, denunciar las irregularidades de la gestión y normalizar la CGT.

Esta semana, referentes del Frente Sindical se reunieron con el abogado Carlos Silvera, representante de la adjudicataria que entabló la demanda en contra de la CGT. La intención del letrado y los gremialistas es arribar a un acuerdo para no llegar al remate de la sede.

Según la documentación, el dinero que debería afrontar la CGT para evitar la pérdida de la propiedad, demanda y honorarios incluidos, ascendería a alrededor de $ 60.000, una suma irrisoria si se tiene en cuenta el costo del inmueble, pero que igualmente debería afrontar la Central Obrera, cuyas arcas están vacías.

Además, no sería la única demanda en contra de la CGT, ya que obra en el mismo Juzgado otro juicio de similares características, aunque aún sin tanto avance. Al menos, todavía sin la instancia de ejecución.

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