Bajo sospechas de malversación de fondos y denuncias de inacción y abandono de la central, gremios nucleados en el Frente Sindical se “instalaron” en la sede de calle Chacabuco.

En la tarde de este martes, trabajadores, militantes y dirigentes de distintos gremios “disidentes” se dirigieron a la sede de la Regional de la CGT que conduce Carlos Ponce y directamente se instalaron en el edificio para reclamar respuestas

“Queremos la regularización de la situación jurídico y contable de la CGT. Nosotros tenemos documentación presentada sobre dinero que han cobrado por el alquiler de la casa lindante, pero no sabemos dónde ha ido a parar esa plata. Se habla también de un embargo sobre este inmueble. Hay cuestiones que debemos aclarar para salvar esta casa que nos pertenece a todos”, advirtió Darío Martinelli, secretario general del Frente Sindical.

“Toda la documentación la vamos a llevar al Tribunal de Contralor para que se haga un expediente y se aclare la situación. Acá se deben revisar los contratos de locación y las firmas de los cheques por parte de un supuesto tesorero de la CGT. Por estos temas y otros nos hemos autoconvocado exigiendo respuestas”, añadió.

Dijo que una de las causales de sanciones a quienes forman parte de las comisiones directivas de las centrales es, justamente, la malversación de fondos. “Nosotros somos custodios de estos bienes que pertenecen al movimiento obrero. Nuestro secretario de Finanzas de la CGT Nacional, Abel Frutos, ha dado precisas instrucciones sobre el cuidado que debemos tener en las cuentas”, sostuvo el dirigente.

Con todo, cuando los gremialistas ingresaron en la tarde a la CGT se encontraron con tres o cuatro personas, nada más. “No hubo ningún incidente, simplemente les explicamos que veníamos a presentarnos con el mandato del movimiento obrero. Nos instalamos y empezamos a colocar carteles”.

Pero, cuando empezaron a recorrer las instalaciones de la sede, una vieja casona de dos plantas, se llevaron más de una sorpresa: “la verdad es que quedamos asombrados por el estado de abandono de las instalaciones. Todo está destruido. Da mucha pena cómo se ha venido abajo esto que debería ser una casa de actividad constante y bien conservada para que esté permanentemente al servicio de los trabajadores”.

“En uno de los cuartos había colchones, como también ropa y calzados. Se ve que los habían usado para alguna elección o vaya a saber para qué fines”, reveló.

“Nuestra intención es que todo esto sea para los trabajadores. Mientras tanto, nos vamos a reunir en una asamblea con el fin de decidir qué medidas tomaremos de ahora en más”, concluyó.

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