Desde que está el gobierno de Cambiemos cerraron tres fábricas textiles en San Luis y las que quedan están “sobreviviendo”. El alarmante panorama de un sindicalista.

“Desde que asumió el gobierno de Cambiemos cerraron cinco fábricas textiles en La Pampa y San Luis. En este último caso, en nuestra provincia, tres plantas bajaron la persiana, pusieron candado en los portones y se fueron, dejando a los trabajadores sin siquiera la posibilidad de cobrar como corresponde las indemnizaciones”.

Así, el secretario general del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA), Julio Ojeda, explicó el duro panorama del sector textil en la jurisdicción del gremio que conduce “que es la misma situación que se vive en todos los sectores y en todo el país”, comentó.

En la provincia cerraron las fábricas Fibracentro (Justo Daract), FibraFil e Hilandex (en San Luis capital). “El agravante es que esta desaparición de las plantas se da en las peores condiciones. Porque los dueños directamente cerraron, pusieron candado y se fueron, sin dar explicaciones ni indemnizar a los trabajadores”.

“Son decenas de familias que han quedado sin su fuente laboral. Mientras tanto, siguen las gestiones para tratar de que, por lo menos, cobren las indemnizaciones. Pero todo es muy complicado, porque a los propietarios no se los encuentra, en las direcciones donde funcionaban las fábricas no hay nadie…esa es la modalidad que toman”, advirtió.

Dijo que las fábricas que siguen funcionando “prácticamente están sobreviviendo” porque todas “están en una situación alarmante por la falta de ventas. Está la materia prima, pero la producción sigue parada porque no sale. En los centros de distribución y los comercios tienen el stock completo. Además, las importaciones son una competencia difícil de enfrentar, porque vienen con mercadería casi a mitad de precio”.

“Esto que está pasando es mucho más grave que otras épocas de crisis”, contestó con relación a las etapas difíciles que vivió el país en períodos como los ’90, con las políticas de importación y desamparo de la producción nacional.

“Charlando con un gerente de una fábrica me decía que está sobreviviendo, que ha podido aguantar porque otras plantas cerraron. Y me confesó que eso es muy triste, porque su continuidad es consecuencia de otras fábricas que no pudieron seguir, cuando todas podrían estar produciendo y compitiendo por brindar un mejor producto”, añadió.

“Es muy doloroso lo que voy a decir, pero nosotros hoy festejamos que la empresa suspenda y no cierre. Fíjense hasta dónde hemos llegado, a festejar algo que no deberíamos permitir. Pero lo estamos celebrando como un logro”, asumió.

 

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