Florencia Morales apareció sin vida en la celda. Había sido detenida el domingo porque circulaba en bicicleta presuntamente violando la cuarentena.

Desde su detención, el domingo por la mañana, hasta que apareció en la celda sin vida, horas después de ser encerrada en la comisaría, la versión semioficial que indicaba un posible suicidio -se habría ahorcado con el cordón del buzo que vestía- fue puesta en duda y las sospechas se acrecentaron.

Florencia, de 39 años, fue interceptada por la policía cuando circulaba en bicicleta. Su documento, que terminaría en número impar, habría violado la disposición del gobierno -el cronograma establecido permitía ese día solamente salir a quienes tenían la terminación del DNI en par-. Una de las versiones indica que la mujer se habría resistido a la detención y forcejó con los efectivos.

Pero la presunta infractora no llevaba el documento. No obstante, los policías la acusaron por no cumplir con la citada disposición sobre la emergencia sanitaria, además de atentado y resistencia a la autoridad.

La encerraron en una de las celdas de la comisaría 25 de la localidad del norte provincial. Pero a las horas, según la versión oficial, apareció sin vida, con el cordón de su buzo alrededor del cuello y el otro extremo atado a la bisagra de la puerta del calabozo.

Morales era mendocina, de Las Heras, y un año atrás se había instalado con su familia en Santa Rosa. Su muerte es investigada por la Justicia. El caso está a cargo del juez Jorge Pinto, del Juzgado Multifuero de la Tercera Circunscripción. Está caratulado como «averiguación de suicidio».

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