Son unos de los sectores mas afectados por la crisis económica provocada por el gobierno de Cambiemos. Están al borde de perder el capital y quedar en la calle. Y no tienen respuestas.

Cada megadevaluación es un golpe profundo en el alma de los cientos de tomadores de los llamados préstamos UVA (Unidades de Valor Adquisitivo), un sistema de préstamos bancarios que lanzó el gobierno de Cambiemos a principio de 2016, cuando aseguraba que la inflación era una cuestión menor a dominar.

Los préstamos UVA abrían un abanico de posibilidades para quienes querían comprar su vivienda a través de préstamos hipotecarios. Se ofrecían a tasa fija, ajustable por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) y el Indice de Precios al Consumidor, es decir, relacionaba el valor de las cuotas casi directamente con la inflación.

“Muchos de los que alquilábamos, como en mi caso, vimos la posibilidad de obtener un préstamo y, por fin, la casa propia. Confiamos en un gobierno que decía que la inflación no superaría el 20 % y que iba a bajar. Lo mismo nos aseguraban en el banco”, comentó Paula Hurtado, una de las tomadoras de préstamos UVA de Villa Mercedes.

La mujer pudo así sacar un préstamo y vivir en “su” casa con su hijo. “Pero lo que nos habían prometido no se cumplió. Nosotros sabíamos que era un compromiso a largo plazo y que teníamos obligaciones para cumplir, pero nunca nos imaginábamos que se iba a llegar a una situación tan irrazonable, que nos pone en un lugar de desesperación”.

“La inflación fue más del doble de lo que habían calculado y este año se espera que supere el 50 %. Estamos al borde de perder lo que obtuvimos y, encima, quedar endeudados” señaló.

Hurtado, junto con un grupo de tomadores de préstamos UVA de Villa Mercedes hizo gestiones en organismos locales, como el Concejo Deliberante, que se pronunció en apoyo a los reclamos, y el Senador de la Provincia, donde todavía no consiguió ninguna respuesta.

Tampoco el gobierno de la provincia los ha recibido, pese al pedido de audiencia que entregaron hace tiempo.

Ahora, ante un nuevo pico de crisis y megadevaluación reiteran sus reclamos y exigen respuestas: “que alguien nos escuche, al menos para proteger lo que tenemos, es decir, nuestros bienes, hasta que se vea cómo resolver el tema a nivel nacional”.

“Somos personas que apostamos a tener nuestra vivienda, no hicimos un negocio…Teníamos un objetivo lógico para arriesgarnos a hipotecar una fracción del sueldo, de la calidad de vida por cierta cantidad de tiempo. Un propósito concreto que era contar con una vivienda donde construir nuestros sueños, criar a nuestros hijos, forjar nuestra historia, nuestra identidad…”.

 

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