A 16 días de las elecciones primarias -y por una bicisenda- resulta difícil creer que el recibimiento, con foto incluida, del intendente Merlo al presidente Macri fue “institucional”.

No obstante, el área de Prensa de la Municipalidad tituló la recorrida del presidente Mauricio Macri por Villa Mercedes, el jueves 25 de julio pasado, como una “visita institucional”. Pero la presencia del mandatario surgió del acuerdo que tranzó con el senador nacional Adolfo Rodríguez Saá, seis días antes, en el marco de la campaña electoral.

Una “visita” que, por otra parte, violó la veda, ya que no cumplió con lo que estipula el Código Electoral Nacional en su capítulo 64, que establece expresamente la prohibición de realizar, en campaña electoral, “actos inaugurales de obras públicas, el lanzamiento o promoción de planes, proyectos o programas de alcance colectivo».

Sin embargo, el presidente vino a esta ciudad para inaugurar una obra pública -una bicisenda-. Lo que no fue impedimento para que la Municipalidad le pusiera a disposición toda la logística, con el intendente Mario Raúl Merlo incluido.

Macri vino en medio de un fuerte “hermetismo” en cuanto a la agenda de actividades y los horarios. También con una fuerte y celosa custodia paramilitar. La Municipalidad, a través de Prensa, procuró que todo esté listo e instó a los periodistas a “registrarse” para hacer la cobertura. De todas formas, la prensa fue minuciosamente custodiada y requisada por la “guardia” que en todo momento acompañó al mandatario y su comitiva.

Así, el presidente llegó a Villa Mercedes y fue recibido con un cálido saludo por Merlo. Un tanto mas efusivo fue el abrazo del intendente y el senador nacional Claudio Poggi. Los tres posaron para la foto. Una imagen que se suma a las aspiraciones de Cambiemos, a 16 días de las PASO, y responde a la estrategia de mostrar al candidato a la reelección presidencial con dirigentes y funcionarios peronistas, tal como lo hizo con Rodríguez Saá el 19 de julio pasado.

De la obra, la bicisenda, no se habló prácticamente nada. De hecho, se trata de una infraestructura menor, uno de los trabajos incluidos en el proyecto “Renovación Urbana”, que surgió en marzo pasado, cuando 20 intendentes peronistas, alineados con Adolfo Rodríguez Saá, firmaron un convenio de cooperación y financiación con la Nación.

El acto tuvo lugar en la zona este de la ciudad, en Maipú y Rufino Barreiro, donde se asientan los nuevos barrios, inaugurados en los últimos tiempos, cuyos vecinos se quejan por la falta de infraestructura urbana en servicios esenciales. Pero Macri, en su breve discurso, habló de la bicisenda y su influencia en la calidad de vida de los vecinos, como también del embellecimiento de los sectores que necesita el ciudadano para disfrutarlo.

“Muchas gracias por esta obra. Métanle que viene muy bien”, les dijo Macri a los obreros que trabajan en la obra Renovación Parque Urbano. También elogió al intendente Merlo por la maquinaria, a la que comparó “con la Fórmula 1”.

Tras el discurso, Merlo le entregó a Macri, a modo de obsequio institucional, el escudo de Villa Mercedes. Además del intendente y el senador Poggi, acompañaron la “visita institucional” los concejales María Laura Rodríguez, Claudia Pereyra y Andrés Forgione, entre otros funcionarios y autoridades de distintos ámbitos.

La visita de Macri no fue más que eso. Una cruda demostración de las torcidas estrategias políticas. Unos, en busca de “la foto” para su campaña, violando la veda. Otros, aunque sea por una cuestión coyuntural hasta las elecciones, prestándose para ese juego.

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