Con la misma alegría que el gobierno de Macri anuncia los endeudamientos con el FMI, se puso en vidriera la decisión de un ponderador estadounidense que colocó a la Argentina como “país emergente”.

Mientras tanto, en los hechos, todo se sumerge: los salarios, la economía, el peso y la industria, que en mayó volvió a hundirse en un 3,3 %, con relación al mismo período del año anterior.

La “noticia” de esa semana -al menos la reflejada con más profusión por los grandes medios- fue que el MSCI Inc., un operador estadounidense de fuerte influencia en la economía de mercado internacional, decidió que la Argentina pasara a ser “emergente”, una calificación que el vecino de a pie difícilmente perciba como “macro economía”, pero sí en la “micro” que golpea cada vez con más fuerza sus bolsillos.

A los tarifazos, la depreciación salarial e inflación, para sintetizar la larga lista de males concretos que viven a diario los argentinos, se suman los datos reales que van marcando las estadísticas y son el correlato de aquellos: en mayo la caída de la actividad industrial fue del 3,3 %, con relación a igual período de 2017.

Teniendo en cuenta ese índice, el crecimiento acumulado en los primeros cinco meses se ubicó en apenas 0,9 por ciento en la misma comparación, según un informe del Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres. En comparación con abril, la producción cayó 0,8 por ciento, la segunda medición negativa de manera consecutiva.

Según una nota que publicó Página 12, la mayor baja en la actividad industrial se observó en el segmento de Alimentos y Bebidas, el cual reportó una disminución interanual del 8,8 por ciento.

Otros rubros preocupantes, son la construcción y la industria automotriz. Y todo indica que los índices de junio y los se reporten durante el segundo semestre de 2018 podrían ser, incluso, peores.

Pero la información dominante sigue rondando por los “beneficios” que traería a la Argentina una remota calificación de un consultor de mercados norteamericano. Y el gobierno festeja y hace festejar. Como aquel que a mediados y fines de los ’70 (época de otro gobierno que apostaba a la apertura a los mercados internacionales, por no entrar en otros oscuros planes que en ese momento llevaba adelante) celebraba que el país entrara a la categoría “en vía de desarrollo”.

Para la Prensa Obrera (prensaobrera.com) el índice “emergente” es la garantía que usan los mercados internacionales para asegurarse que un país les facilite la entrada y salida de capitales. Como “contrapartida” el “beneficio” es el sostenimiento de las acciones de empresas que ese Estado mantiene en Wall Streett.

En Argentina son 14 las empresas que cotizan en Wall Streett: bancos locales y empresas de energía, entre ellas, distribuidoras de gas y de energía eléctrica.

Claro, uno de los “deberes” que deben cumplir las empresas de energía, bajo la “extorsión” de que el mismo consultor saque al país de la calificación de “emergente”, es mantener la política de “tarifazos”. Por eso, las boletas que ahora llegan a cada uno de los hogares de los argentinos. (ver nota: “Bronca, indignación, impotencia…todo junto cuando llega la boleta del gas”).

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