Se trata de cerca de 5 mil monotributistas que aportan a la obra social del Personal de la Industria de la Alimentación, pero quedaron sin cobertura desde abril pasado.

Pese a los reclamos y las vías judiciales que un grupo de afiliados inició, la obra social se niega a brindar cobertura a los miles de afiliados, a quienes, sin embargo, les sigue cobrando los aportes.

La “excusa” de los encargados de la Obra Social es la falta de fondos para afrontar los gastos y la necesidad de dar “prioridad” a los afiliados sindicales. En esa decisión quedaron afuera los monotributistas.

Un grupo de damnificados presentó denuncias ante la Superintendencia de Salud e inició gestiones ante la Legislatura provincial, pero aún no tienen respuestas.

Lo cierto es que, en abril pasado, los afiliados concurrieron a la clínica que la obra social tiene en calle Madre Cabrini y se encontraron con un cartel en la puerta que decía que no atendían más a monotributistas. Así, de un momento para otro, quedaron sin cobertura, incluso pacientes que debían seguir tratamientos o necesitaban autorizaciones para operaciones.

 

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