Es para el ámbito judicial, aclaró la presidenta del Superior Tribunal de Justicia, Lilia Ana Novillo. Su renuncia está “a disposición” del Ejecutivo. Las razones: “construir consenso” y “hacer un paso al costado para dar lugar a las nuevas generaciones”.

Cuando la prensa de Villa Mercedes escuchó las razones que expuso la ministra, un clima de sorpresa y hasta de suspicacia invadió el SUM del 2° Piso del edificio del Poder Judicial. No solo porque renuncia quien hace tres meses atrás había asumido como presidenta del STJ, sino porque sonó extraño que un funcionario de San Luis exponga que hace falta recambio generacional y consenso en los ámbitos de poder, aunque más no sea en donde se imparte justicia. Que no es poco.

Pero así lo afirmó Novillo. Y para confirmarlo, abundó en reflexiones sobre su extensa carrera como funcionaria, plena de militancia en el peronismo, tanto en cargos ejecutivos como legislativos y judiciales. “Pensé mucho durante este tiempo de pandemia y creo que es hora de dar un paso al costado y dejar que los jóvenes tengan su lugar”, aseguró.

Reveló que el tema lo había conversado con los demás integrantes del Superior Tribunal, Carlos Cobo y Martha Raquel Corvalán. “No dijeron ni que sí, ni que no. La idea era que hiciéramos esto juntos, pero ante informaciones que circularon y que entendí que era por lo que habíamos hablado, decidí adelantarme y dar a conocer mi decisión”.

Cobo y Corvalán tienen ahora una situación, por lo menos, incómoda. Las razones expuestas por Novillo para explicar su “paso al costado” son como “balas que pegan cerca” de las humanidades de sus compañeros de ruta. Además, si el trío de ministros toma la misma decisión por iguales motivos, sonaría aún mucho más extraño, y el caso abundaría en sospechas sobre una línea que bajó -de arriba obviamente- con suficiente peso como para descabezar al máximo organismo judicial de la provincia.

Por lo pronto, lo oficial son las verborrágicas conferencias de la ministra que presentó la renuncia. Lo hizo el miércoles en la ciudad de San Luis y este jueves en Villa Mercedes: “El mundo en el que vivo, se nos está cayendo en pedazos, creo que la humanidad tiene destino de trascendencia…hay muchas religiones que así lo plantean, hay que producir cambios, y los procesos de cambios están relacionados con las generaciones”, dijo en el comienzo de su contacto con la prensa.

“He estado en los tres poderes” enfatizó. La funcionaria -cuya edad y aspecto jovial no condice con los motivos que esgrime sobre la decisión que tomó- es, sin embargo, una de las que más trayectoria tiene en el gobierno de los Rodríguez Saá. Recorrió todos los ámbitos del poder, siempre con un “respeto a la verticalidad”, afirmó. Pero ahora se dio cuenta que eso “tiene que cambiar”.

“Hoy no tengo de qué manera decir, desde la función, desde la jefatura ‘hagan este camino que es el correcto’, se me quemaron los libros, porque estamos en una circunstancia tan distinta que no tenemos respuestas”, señaló.

“Ahora es como que tenemos que democratizar la gestión para poder encontrar, sobre la base de la prueba y el error, los caminos adecuados. Ha cambiado la personalidad, tiene otra forma de actuar, ahora es un mundo de las relaciones. En este contexto, me parece que la generación mía que está tres antes de las que ahora tienen que manejar el futuro, por más esfuerzo que hagamos no vamos a estar a tono”, agregó.

“Para cambiar hay que dar un paso al costado, yo estoy dispuesta a hacerlo, de esto he hablado con los otros ministros, pero la decisión de renunciar es una cuestión personalísima”, añadió.

 

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