Ribeiro, la reconocida firma de electrodomésticos, con sucursales todo el país, pidió procedimiento preventivo de crisis. Hay preocupación por la situación de miles de puestos de trabajo.

La fuerte crisis actual, marcada por una caída en el consumo que pareciera no tener fin, llevó a los ejecutivos de la empresa a presentar, ante las autoridades del Ministerio de Producción y Trabajo, el procedimiento preventivo de crisis.

De ser otorgado, la empresa podrá aplicar la totalidad o parte de lo establecido en el Decreto Nacional 328/88: disponer suspensiones, reducciones horarias y despidos de personal por causas económicas ajenas a sus actividades o falta o disminución de trabajo.

Ribeiro fue fundada en 1910 en Villa Mercedes. Su expansión e inserción en el mercado local y nacional le permitió un crecimiento inédito para una empresa provincial. Actualmente, cuenta con 85 sucursales que operan bajo la marca “Minicuotas Ribeiro”, 18 de las cuales se encuentran en las provincias y el resto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Además de la venta de sus productos, desde el año 2006 Ribeiro inició el plan “Créditos personales en efectivo”.

Pero desde hace tres años, la crisis provocada por el gobierno de Cambiemos afectó a la centenaria empresa.

En su pedido a las autoridades laborales, Ribeiro argumentó que sufre “circunstancias ajenas a la voluntad de la sociedad” y que las medidas que busca adoptar tienen el objetivo de “adecuar y reestructurar las diferentes estructuras internas de la empresa de manera racional, ordenada y planificada”.

Según el plan, los ejecutivos tienen el propósito de optimizar los recursos y reducir los costos “con el objeto de mitigar los efectos que éste produce en la sociedad en los tiempos que atraviesa nuestro país en la actualidad”.

El sitio especializado en negocios, iprofesional.com, aseguró que en su último balance correspondiente al primer trimestre de este año, la sociedad informó pérdidas por 7.145 millones de pesos contra un rojo menor de 59 millones registrado entre enero y marzo del 2018.

“En el informe enviado a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la cadena sostenía que el resultado negativo se debió a las condiciones económicas negativas imperantes en el mercado, que ya habían afectado también sus balances de finalizados el 30 de junio del 2017 y 2018”, informó iprofesional.com. Mencionaron la devaluación de agosto de 2018, el aceleramiento de la inflación, las alzas significativas en las tasas de interés y el crecimiento en los niveles de incertidumbre.

En el resumen de su balance anual, Ribeiro advirtió que las medidas tomadas por el Gobierno para paliar la situación, como el acuerdo con el FMI o decisiones para frenar la devaluación y reducir los niveles de liquidez, terminaron produciendo una caída importante en los niveles de ventas del sector que, combinado con tasas incompatibles con el desarrollo de una actividad comercial, comenzaron a resentir los plazos de cobros y pagos.

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