Nadie cumple una ordenanza aprobada a fines de 2010 que obliga a los dueños a limpiar los desechos de sus mascotas. Las veredas, calles y plazas se llenan de caca de perros.

Caminar por Villa Mercedes puede convertirse en un dolor de cabeza si no se tiene la precaución, la observación y, sobre todo, la habilidad de esquivar los excrementos que abundan a cada paso.

Sacar las mascotas a pasear se ha tornado en una costumbre más que fastidiosa porque los dueños de los perros no se toman la molestia -ni cumplen con la obligación- de llevar bolsitas para recoger los desechos y dejar las vías de circulación limpias y libres de obstáculos indeseables.

Cientos de deposiciones queda expuestas, como tramas, para que los desprevenidos peatones las pisen y deban procurar, consecuentemente, limpiar sus calzados. Una tarea a veces muy engorrosa, por cuestiones que en esta nota no conviene detallar.

Lo cierto es que los excrementos quedan y los dueños con sus mascotas pasan y pasan, como si fueran una práctica aceptada e incorporada: que el perro haga caca afuera y no en el patio de casa.

Pero eso no solo es una mala y desconsiderada conducta, ya que también viola una ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante en diciembre de 2010.

La normativa, que fue tratada cuando en Villa Mercedes se debatía fuertemente la necesidad de establecer responsabilidades para los dueños de perros, especialmente los considerados de “razas peligrosas”, especifica en uno de sus artículos que los vecinos que saquen a pasear a sus mascotas a la vía pública deberán llevar una bolsita para limpiar los excrementos que dejen los animales en veredas, calles o espacios públicos.

 

 

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