El Juzgado de Instrucción Penal Correccional y Contravencional de Santa Rosa del Conlara dictó el procesamiento con prisión preventiva de Walter Ortíz, un policía retirado de 50 años, acusado del homicidio de Carlos Quiroga.

Según la calificación el delito, Ortiz habría matado a Quiroga con la intención de consumar u ocultar el delito de robo (denominado jurídicamente como “criminis causa”).

La víctima fue un anciano de 92 años oriundo de esa localidad serrana, ubicada a 25 kilómetros de la Villa de Merlo.

Así, para la etapa provisoria del proceso existe semiplena prueba[1] necesaria para calificar la conducta desplegada por Ortíz, conforme las previsiones del Artículo 80 inciso 7 del Código Penal. (Se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua, pudiendo aplicarse lo dispuesto en el artículo 52, al que matare: para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito o para asegurar sus resultados o procurar la impunidad para sí o para otro o por no haber logrado el fin propuesto al intentar otro delito).

Para la justicia, Ortiz “sorprendido por la víctima, perpetra el homicidio justamente para poder facilitar, ocultar y consumar el delito de robo accediendo con mayor facilidad a las distintas dependencias y roperos que poseían candados, forzándolos para acceder al interior de los mismos con total tranquilidad una vez que ya había cometido el homicidio”, según dice un extracto del texto de procesamiento.

En la vivienda ubicada en el barrio Libertad, los investigadores hallaron un gran desorden tanto en el dormitorio de Quiroga como en los otros ambientes, con al menos ocho cerraduras de roperos forzados y cuatro candados violentados.

La declaración de los y las testigos que ubicaron a Ortíz en la casa de la víctima el día del hecho, el secuestro de prendas de vestir pertenecientes al sospechoso que exhibían manchas, posiblemente, de sangre; fueron elementos de prueba que valoró el juez Jorge Pinto para procesar al hombre de 50 años.

“Como dato corolario de la autoría del indagado -dice la resolución del magistrado-, cito el reconocimiento que hacen los perros de la sección canes de la policía, que olfatean el bolso, inician el procedimiento de rastreo y se colocan al lado de Ortiz, quien se encontraba sentado en el cordón de la vivienda vecina”.

Al lado del cuerpo sin vida de Quiroga, la policía encontró un bolso negro. Uno de los testigos reconoció que ese elemento de viaje pertenecía a Ortiz, como así también una playera blanca que al momento del secuestro que realizaron los investigadores, poseía manchas rojas en el manubrio.

“Debo sumar a esta merituación de los hechos, que, ya habiéndose producido el homicidio, Ortiz acude a diversos vecinos solicitando cortafierros y martillo o una maza para encontrar el dinero de Quiroga”, señala otro párrafo del auto de procesamiento.

Y agrega: “Tal es así que luego de regresar en varias oportunidades a la escena del crimen, finalmente el día sábado, horas antes de que los vecinos dieran aviso a la policía Ortiz vuelve nuevamente a la escena del crimen, apoya su bicicleta en el árbol de la puerta de rejas que habitualmente se utiliza para entrar a la vivienda, y al ser interceptado por personal de bomberos, deja apoyado al lado de la bicicleta el cortafierros que traía consigo indudablemente para poder continuar forzando otras cerraduras a las que no había podido acceder”.

Comprensión de sus actos

De acuerdo a un informe pericial de la junta interdisciplinaria elevado por los profesionales del Cuerpo Profesional Forense de la Tercera Circunscripción Judicial, Ortíz “presenta trastorno por consumo de sustancias (DSMV), alcohol, crónico, con períodos libres de consumo y recaídas frecuentes, que se vinculan con su trastorno de control de los impulsos”, dice textualmente el documento de los profesionales.

Y añade: “Si bien se observaría cierto deterioro orgánico que podría vincularse con su consumo prolongado de alcohol, éste no llegaría a abolir su capacidad de comprensión ni su juicio de realidad”.

No obstante, el juez Pinto ordenó que Ortíz “deberá ser atendido por personal médico-psiquiátrico en las dependencias del Servicio Penitenciario, debiendo proveerle las siguientes medicaciones hasta que los facultativos que lo atiendan receten lo contrario”.

El hecho

La muerte de Quiroga se produjo entre las 13 horas del viernes 22 de noviembre y las 13 horas del sábado 22, en la vivienda que la víctima poseía en la calle Jujuy al 200. El nonagenario sufrió golpes en la cabeza que le produjeron traumatismos craneoencefálicos. Al lado del cuerpo, los investigadores encontraron un palo de chañar de 60 centímetros cubierto de sangre.

En esos dos días y en distintos horarios, los y las testigos que declararon en la causa, vieron a Ortíz entrar y salir de la casa de Quiroga.

Incluso, uno de los declarantes dijo que el sábado fue hasta la vivienda de Quiroga a llevarle el almuerzo y que fue atendido por el propio Ortiz, quien le comunicó que el dueño de casa “se había ido en remis al centro”.

Unas horas más tarde, y luego de que los vecinos hicieran la denuncia por no haber visto en todo el día al anciano, Ortiz regresó al lugar de los hechos en bicicleta y con un cortahierro en una de sus manos. Desde la casa del frente observó cómo trabajaban los bomberos y la policía en la escena.

Fuente: Prensa Poder Judicial

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