Los cientos de usuarios que en los últimos días fueron a las oficinas de Urquiza y Las Heras, salieron masticando bronca y con la misma respuesta: “primero pague y después espere a ver qué pasa con su reclamo”. En algunos casos, las boletas llegaron a $ 3.000, en otros a $ 8.000.

“Vengo a ver por qué tenemos que pagar $ 5.000 cuando en casa somos nada más que dos, tenemos un solo calefactor que usamos algunas veces y en algunos horarios, una cocina y un calefón”, contó uno de los usuarios que, factura en mano, se había llegado hasta las oficinas de Ecogas, con una mínima esperanza de encontrar una explicación.

“En mi caso, acabo de pagar la boleta que vencía esta semana y me llegó otra que vence la próxima semana”, señaló otro de los vecinos. “Espero que me digan por qué, de pagar $ 700, ahora llegó la boleta a $ 3.500. No hemos hecho ningún malgasto, al contrario, nos cuidamos lo más que pudimos en casa”, añadió una señora que esperaba impaciente que llamaran su número.

Así, decenas de usuarios del servicio de gas natural se multiplicaron en los últimos días en las oficinas para reclamar. Y se sumaron a las quejas que cientos de vecinos ya habían hecho públicas en las redes sociales, empujados, quizá, por el caso emblemático en esta materia: los $ 8.500 que debe pagar el poeta y docente jubilado Jorge Enrique Hadandinou (ver notas aparte).

Además de los altos costos y la bronca, lo también une a los usuarios que deciden quejarse en la sucursal de Ecogas es la misa respuesta: primero pagar y después esperar la resolución del reclamo que supuestamente queda asentado en el sistema.

“Hubo aumentos, sí, pero esto no es lógico. Una cosa es pagar mil y que ahora venga a 1.500. Otra es pagar 500 y que ahora venga a 5000”, graficó con un inmejorable poder de síntesis uno de los lectores de San Luis Notica, en uno de los tantos mensajes que genero el tema de los tarifazos.

San Luis Noticia pidió hablar con algún encargado de las oficinas de Ecogas, pero el personal de atención al público respondió que “ninguno está autorizado”. Uno de ellos, acercó a este medio un contacto telefónico para consultas: es de Florencia Bonaiuti, Jefe de Relaciones Institucionales en Ecogas Distribuidora de Gas del Centro S.A. y Distribuidora de Gas Cuyana. El número no atiende.

De todas formas, lo que podría completar el panorama es una información que este medio expone a modo de aporte para entender el por qué “de 500 ahora viene a 5000”, y se trata de datos que ya fueron difundidos por algunos medios nacionales:

Ecogas es una empresa está bajo el control mayoritario del grupo SADESA, de Nicolás Caputo. ¿Quién es Nicolás Caputo? Un amigo íntimo, socio empresario y político de Mauricio Macri.

Cuando Macri fue jefe del Gobierno Porteño, Caputo creció como empresario de la construcción y se expandió al compás de las obras que ganaba de las licitaciones públicas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

No solamente ganaba las licitaciones para obras de construcción. En 2014 el Ministerio de Salud de la Ciudad le entregó a la empresa de Caputo más de $ 414 millones por servicio de limpieza en algunos hospitales. En 2015 Mauricio Macri le dio una licitación millonaria para barrer el Metrobus, también una serie de obras en escuelas por un total de 94 millones de pesos.

Según el Diario Perfil, durante los dos mandatos de Mauricio Macri, la Ciudad de Buenos Aires le otorgó contratos por casi $ 1.000 millones de pesos.

En 2018 el periodista Horacio Verbitsky publicó una lista de familiares y empresarios allegados a Mauricio Macri en Página/12 que habían blanqueado capitales gracias a una ley del gobierno de nacional. Entre otros, mencionó a Nicolás Caputo.

Nicolás Caputo fue el principal beneficiario de las políticas energéticas de Macri, siendo propietario de dos empresas de distribución de gas natural en la República Argentina. Una de ellas es Distribuidora Gas del Centro; la otra es Distribuidora de Gas Cuyana.

Por último, lo que faltaba: Caputo, el dueño de Ecogás, la empresa de los tarifazos en las facturaciones de gas que llegan a los miles de hogares de los sanluiseños, figura entre los empresarios involucrados en los Panamá Papers, según los documentos confidenciales de la firma de abogados panameña Mossack Fonseca.

Ahora se explica por qué de 500 ahora viene a 5000.

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