Así lo anunció el presidente de la Conmebol al confirmar cuándo y dónde se jugará la Superfinal River-Boca, luego que se conocieran los fallos de la Unidad Disciplinaria. “La pelota durante mi administración va a rodar”, sentenció.

Y va a rodar en una cancha “neutral” para las rivalidades de los equipos, pero extrañamente significativa, o más bien discordante, por el mismo nombre del torneo, que evoca a la liberación de los pueblos americanos de la dominación española. Claro, para la conciencia histórica, de la que ya nadie o muy pocos hablan.

Lo importante es el partido, la definición y una determinación ajustada a la “justicia” y intereses de toda índole.

Luego que se conocieran los fallos sobre el reclamo de Boca y las sanciones a River por los incidentes del Monumental, el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, anunció cuándo y dónde se disputará la postergada Superfinal.

 

“La final de la Copa Libertadores se jugará el domingo 9 de diciembre en Madrid”, anunció Domínguez desde Luque. El mandamás argumentó que la decisión se debe a cuestiones de seguridad y a la gran comunidad argentina que vive en España.

“La pelota durante mi administración va a rodar”, aseguró el presidente del organismo sudamericano, quien reveló que la idea de jugar en el estadio Santiago Bernabéu fue suya, y que enseguida recibió el visto bueno de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.

Domínguez, a su vez, afirmó que el encuentro se llevará a cabo con hinchas de ambos equipos.

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