El abogado Norberto Foresti, de la APDH San Luis, reflexionó sobre el juicio que se sigue en contra de un ex juez, un médico y un militar por delitos de lesa humanidad durante la dictadura.

Se trata del tercer juicio que se desarrolla en San Luis por delitos de lesa humanidad, cuyas audiencias retomaron el viernes con los alegatos y continuarán el 14 de febrero. El Tribunal juzga al ex juez federal Abelardo Allende, al médico policial Jorge Omar Caram y al ex teniente del ejército, Alberto Eduardo Camps.

“La idea de este tercer juicio fue llevar a cabo la acusación que después se concretó contra los responsables de la justicia de San Luis, los ex jueces federales Abelardo Allende, Hipólito Saá y Pereyra González, mientras tanto, corrían por otro andarivel dos causas pendientes contra Alberto Camps, militar, teniente de ejército, y Jorge Omar Caram, médico de la policía”, explicó Forestti, querellante en representación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en el juicio.

Aclaró que las causas se unificaron: “Con relación a los tres miembros del poder judicial, uno falleció, Carlos Pereyra González; en tanto Hipólito Saá planteó que no estaba en condiciones para someterse al en juicio, cosa que rebatimos y apelamos, pero que el tribunal le dio la razón por lo que actualmente está excluido del juicio. En concreto, se juzga la actuación del ex juez Allende, de médico Caram y de militar Camps”.

En cuanto a las acusaciones, aclaró que son diversas: “En el caso del juez Allende está imputado en más de 32 hechos, con imputaciones muy graves porque además de todos las desapariciones y asesinatos, están las denuncias ex detenidos políticos sobre torturas que el juez presenciaba, y por las que nunca hizo nada para frenarlas ni investigarlas. Por ejemplo, nunca inició causas por los crímenes de Graciela Fiochetti, Santana Alcaraz y Valentín Ledesma”.

“Camps está involucrado en cuatro hechos y Caram en tres. En síntesis, las acusaciones son por privación ilegítima de la libertad, tormentos agravados, asociación ilícita en el caso de Caram y Camps, entre otras, por las cuales vamos a pedir el máximo de la pena”, añadió.

“Para el caso del ex juez Federal Allende -aclaró- pediremos prisión perpetua. En tanto los otros dos acusados, entendemos que las penas deberían ser de 10 a 15 años de prisión. Creemos que Fiscalía actuará en igual criterio”.

Reflexión

Al hacer un análisis de toda la información surgida durante el juicio actual como también los dos que se desarrollaron por delitos de lesa humanidad en San Luis, Foresti, reflexionó: “Resulta muy difícil de comprender cómo estas personas no solamente sabían y consentían las torturas, sino que participaban, eran parte activa de esa maquinaria del terror. Es decir, formaban parte de toda la mecánica: detenían una persona para torturarla con el fin de sacarle lo más rápido posible información, que luego era analizada y usada para otros secuestros, llevando adelante un círculo permanente de atrocidades. Todos estos hechos fueron denunciados ampliamente durante los dos juicios que se hicieron en San Luis”.

Dijo que esas situaciones se corroboraron perfectamente en el caso de Caram, quien, como médico policial, revisaba a los secuestrados torturados para indicar su estado de salud y dar el “visto bueno” para continuar con los tormentos. “Es decir, no solamente no hacía nada para impedir que se cometieran semejantes delitos, sino que era partícipe de esos mismos delitos”.

Foresti recordó de manera especial el caso de uno de los detenidos y torturados, Carlos Enrique Correa, mencionado en el segundo juicio por delitos de lesa humanidad en San Luis. “A ese hombre le rompieron la mandíbula. No podía comer. Entonces, le dijo a su mujer que vaya a verlo al médico Caram para decirle que por favor le dé un medicamento, ya que solamente se alimentaba con agua. Ella fue a buscarlo, pero lo vio almorzando con Carlos Pla, uno de los más sanguinarios represores que tuvimos en San Luis, así que dijo ‘olvidémonos de conseguir algo de este médico”.

“Lo que uno reflexiona siempre que piensa en estos hechos es: ¿Qué es alguien que cometió tantas barbaridades como secuestros, torturas, asesinatos? ¿Qué son? ¿Monstruos? Y recuerdo haber leído a Hannah Arendt, filósofa y teórica política alemana, quien, como periodista, cubrió el juicio contra Adolph Eichmann (perpetrador del exterminio de miles de judíos en la Segunda Guerra Mundial) y ella describe en una de sus obras que, en las apariencias, el líder nazi no era ningún monstruo, sino una persona común, una padre de familia, que tenía esposa, hijos y que había tomado las cosas que hizo como si fuera un trabajo”, comentó

“Yo creo que eso ha pasado con muchos de los que participaron en estos delitos y que después retomaron su vida con una aparente normalidad. En el caso de Camps, por ejemplo, que ocupó, incluso, cargos públicos en el gobierno de la provincia. Yo creo que también tomó todo lo que hizo como si fuera una tarea que tenían que desempeñar”, agregó.

“También este juicio nos lleva a analizar qué función cumplieron los jueces que admitieron todas las barbaridades que cometieron los militares en la Argentina. Todos callaron, todos se sumergieron en el silencio y todos siguieron su vida normal. Es realmente incomprensible”, concluyó.

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