Una docente de la Escuela Mariano Moreno reveló que desde hace 15 años había advertido sobre el estado de dos arboles en el patio del establecimiento. Uno cayó durante la tormenta del lunes.

Cristina Martín, docente de Nivel Inicial de la Escuela Mariano Moreno mostró a San Luis Noticia las notas que desde el año 2004 viene presentando ante los directivos del establecimiento y funcionarios del gobierno, ante el peligro que representaban dos frondosos eucaliptos en el patio donde cientos de niños, docentes y personal educativo deambulan todos los días.

La maestra contó que en varias ocasiones cayeron ramas de gran porte de los árboles y que, ante el riesgo de producirse un hecho lamentable, comenzó a pedirle a la directora, Judith Aguilar, que hiciera algo. Concretamente, solicitó por nota que se autorizara la extracción de los dos eucaliptos.

“Estoy muy enojada, porque después de tanto desgaste, de presentar notas, de insistir ante la dirección y los funcionarios, nunca se hizo nada y vino a pasar que uno de los árboles se cayó. El viento del lunes lo arrancó de raíz”, comentó.

El lunes, cerca de las 20, se abatió sobre Villa Mercedes una tormenta con fuertes ráfagas y lluvia. Tal como informó este medio, uno de los lugares afectados fue la escuela Mariano Moreno, donde cayó un frondoso eucalipto provocando destrozos en un tinglado del patio techado de la escuela.

El martes por la mañana no hubo actividades en la escuela para las tareas de despeje de ramas y evaluación de daños. Pero por la tarde, la directora decidió que las clases se dictaran con “normalidad”.

“Creo que no se tomó dimensión de lo que pasó. Primero, el árbol se cayó fuera de horario de clase, lo que evitó que se produjera una situación lamentable, pero aún así había gente en la escuela, que es el personal de ordenanza de turno noche”, reveló.

“Por otro lado, todavía no se terminaron los trabajos. El tronco del árbol no se pudo sacar. El patio está vallado, es decir, los chicos no pueden salir, están encerrados. No me parece que sea pedagógico tener a los niños todo el tiempo adentro sin que puedan salir al aire libre o a hacer actividades”, añadió.

Recordó que una de las últimas notas que presentó fue en el año 2012, ante el entonces ministro de Educación Marcelo Sosa (durante la gestión en la gobernación de Claudio Poggi). “Vino a entregar computadoras y aproveché para mostrarle el patio donde los niños salen a jugar, y para que vea los árboles que debían sacarse. El ministro tomó nota y ordenó a uno de los funcionarios que se hagan las extracciones”.

“Lo único que hicieron fue una poda y nada más. En otra ocasión volví a pedirles que hagan algo para evitar que se produzca una tragedia, pero nunca hicieron nada”, agregó.

“Yo hago todo esto porque preservo mi vida y la vida de los niños, ya que la ley dice que uno tiene derecho a trabajar en un ambiente fuera de todo riesgo. También establece que los árboles se pueden extraer cuando hay peligro de integridad física de personas o bienes y no puede ser corregido con podas”, explicó.

En cuanto a sus alumnos, la docente aclaró que en una charla con los padres “les comuniqué la situación y ellos decidieron no mandar a sus hijos. Para mí es lo mejor lo principal es la integridad física y creo que las condiciones no están dadas para garantizar que no ocurra otro desastre, aún con peores consecuencias”.

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