En medio del bombardeo de la comunicación audiovisual, hace seis años, en el patio de la Escuela Provincia de Chubut se construyó una pequeña casita con un gran propósito: promover el deseo por los libros en los niños del Nivel Inicial.

Así, la Casita de Cuentos, tal como se la llamó, inició la tarea y hoy, su mentora, la docente de la Escuela N° 148 Provincia de Chubut, Silvia Risatti, puede decir que logró, o más bien superó, los objetivos.

La casita es, realmente una casita. “La construyó la comunidad”, afirma Risatti al recordar y volver a agradecer a todos los que colaboraron con materiales y mano de obra para levantar, en el patio de la escuela, una pequeña cabaña de madera; de 3,5 por 4,5 metros de espacio cubierto y no más de 3 metros de alto.

Allí, la docente, con la ayuda de colegas y el apoyo de la comunidad ambientó la casita y la “cubrió” de literatura. Los niños, consecuentemente, se sintieron más que estimulados por visitar la cabaña y compartir las lecturas que las maestras y sus padres les proponían.

“Cuando comenzamos con el proyecto, el objetivo fue crear un espacio agradable, atrapante a los sentidos de los niños, y así ofrecerles un mundo mágico donde compartir los cuentos”, relata y agrega: “hay que tener en cuenta que los niños son de las salas de 4 y 5 años, es decir, estamos construyendo los cimientos de toda la educación. Por eso, es tan importante que ellos desarrollen este vínculo con la lectura y que, a pesar de toda la tecnología, no pierdan ese lazo”.

A seis años de ese comienzo por demás desafiante, Risatti tiene suficientes motivos para sentirse conmovida por los resultados: “El balance es muy positivo. Ha superado nuestras expectativas, ya que cumplimos con el objetivo de estimular el cariño de los niños por los libros, una tarea que era un desafío absoluto teniendo en cuenta un mundo con tanta variedad de medios de comunicación, de juegos, que a los chicos les llama la atención”.

“Lograr despertar la magia, que la sientan, que la experimenten es algo maravilloso. Esto nos ha demostrado que se puede hacer. Es un trabajo de hormiga, del día a día, pero es necesario. Es muy gratificante ver cómo los niños piden otro cuento y es posible que escuchen tres, cuatro o cinco relatos en una jornada. Han desarrollado su capacidad auditiva, de responder a preguntas, comprensión de textos, imaginación, creatividad…todo se ha podido estimular en este ámbito”, afirmó.

Pero en el transcurso de ese mismo desafío, la Casita también cumplió otro objetivo: “Pudimos ver cómo este espacio también sirvió para afianzar los vínculos entre las familias, ya que los padres venían y les leían los cuentos a los chicos”.

Uno de los síntomas del éxito de la Casita de Cuentos hizo que la Municipalidad acudiera en ayuda para la renovación del material bibliográfico. Claro, los libros de fueron desgastando con el tiempo y el uso permanente.

“Debido a la necesidad, le pedimos a la Municipalidad colaboración para contar con libros nuevos. Recientemente, el intendente Mario Raúl Merlo vino, junto con la Bibliomovil, para traernos un valioso material. Estamos más que felices por esta ayuda, ya que nos da un valioso empuje para continuar con esta labor”, añadió.

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