Pese a la crisis, las autoridades de la UnViMe se “auto otorgaron” un incremento del 25 % en sus sueldos, retroactivo a julio. La resolución no fue pública, pero una denuncia la puso al descubierto.

Sigue el malestar en la comunidad universitaria de la Universidad Nacional de Villa Mercedes. Y no es para menos. El rector -ex normalizador- recientemente elegido en el cargo, David Rivarola, otorgó un aumento del 25 % a todos sus funcionarios -con él incluido- retroactivo a julio. Un incremento del que están excluidos los docentes y el personal nodocente, que vienen perdiendo por goleada contra la inflación, con subas salariales que apenas superan el 15 %.

Pero el escándalo no queda en esa abierta “discriminación”. Además, la decisión del rector se mantuvo en un estricto secreto, que pudo salir a la luz por una denuncia que presentó el abogado Roberto Pagano, ex secretario de Legal y Técnica de la UnViMe, quien pidió ser incluido en el aumento, ya que le corresponde legalmente cobrar el retroactivo de los meses que se desempeñó en el cargo.

Aunque tampoco fue dado a conocer oficialmente, el tema fue tratado en la primera reunión del Consejo Superior de la UnViMe. No obstante, se supo que la decisión fue reconocer la existencia de la resolución del rector, de fecha 17 de octubre, por el cual autoriza los aumentos.

Una de las primeras irregularidades está en la firma. Rivarola rubrica el documento como “normalizador”, cuando ya había sido elegido como “rector”. Algunas fuentes cercanas al mismo rectorado indicaron a este medio algo que podría explicar el “error”: la resolución ya estaba lista antes de las elecciones y se usó como herramienta para la campaña electoral.

Con todo, la documentación salió finalmente al descubierto luego de la denuncia de Pagano, quien accederá así al retroactivo. Allegados al abogado aseguraron que el dinero extra que cobrará lo donará a dos agentes que fueron despidos “por cuestiones políticas” por la gestión de Rivarola, tal como lo había prometido.

Si se tiene en cuenta la fecha, la otra irregularidad que sale a la luz es que la resolución no pasó por el Consejo Superior, tal como debería suceder en toda universidad donde los órganos de cogobierno funcionan con normalidad.

Otra de las cuestiones que generaron profundo malestar entre el personal de la universidad fue que en la reunión del Consejo Directivo se rechazaron los pases a planta de los contratados, al tiempo que no se renovaron los contratos como estaba previsto, invocando las mismas razones por las cuales anteriormente se habían “congelado” los aumentos de sueldos de los funcionarios, lo que a todas luces quedó como una gran contradicción.

 

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